versos rotos
La poesía es el cristal a través del que miro.
XVI
A ése
A ése, que ahora estará su sed saciando
en mi copa, bebiendo mí recuerdo.
A ése, que dormirá en el lado izquierdo
de la cama que ya no estoy ocupando.
A ése, que envolverá tu frágil pecho
entre sus brazos, hablándote al oído.
Dónde aún encontrará recién nacidos
últimos versos sobre tu hombro lecho.
Al que ocupa el lugar donde yo comía,
mi silla, mi tenedor y mi almohada,
mi sillón y las caricias de Perla.
Dile que encontrará en tu piel la piel mía,
que están a tus labios mi boca atada,
Que allí esta mi vida y no fui a cogerla.
A ése
A ése, que ahora estará su sed saciando
en mi copa, bebiendo mí recuerdo.
A ése, que dormirá en el lado izquierdo
de la cama que ya no estoy ocupando.
A ése, que envolverá tu frágil pecho
entre sus brazos, hablándote al oído.
Dónde aún encontrará recién nacidos
últimos versos sobre tu hombro lecho.
Al que ocupa el lugar donde yo comía,
mi silla, mi tenedor y mi almohada,
mi sillón y las caricias de Perla.
Dile que encontrará en tu piel la piel mía,
que están a tus labios mi boca atada,
Que allí esta mi vida y no fui a cogerla.