Seis espacios de vitalidad, como un dado, seis. Un inicio casi anunciación (a) de un Apocalipsis (b) que trasporta al sueño (c),
la soledad (d), la pesadilla (e) y la victoria (f). Difícil recorrido del alma entre la vitalidad. Es difícil de leer, perdonen por ello.
SONRIO EN LA GÉNESIS DE LO DIÁFANO
Anunciación
Surgido de un desierto de postigos en llamas,
hurañas bestias de presa y guantes insaciables
guiándome frágil entre la prudencia de la luz,
una nueva armonía dentro de días hirientes:
querer hacer de mis tierras fértiles vestíbulos
dentro de la multitud de los corazones áridos,
manifestados por horas de ciega levedad
y entre perfumes de respiración arremangada
por emergentes sueños de telarañas rojas.
Tragedia
Aunque dudoso abrazar el germen gentil,
aunque incrédulo de ver ojos con paraguas
y cegado por creer sentir huellas de barbarie,
ser en ese instante ramillete de sutil pálpito.
Un viejo sentimiento que de nuevo se acercaba
no me apresura la resuelta intemporalidad,
tranquilo y reposado para aplacar en fugacidad
la incordura de las astucias más destempladas,
deliciosamente delicado y perpetuo en penas.
Quimera
Fueron momentos y tantos sueños en Odisea
quedaron allí perdidas las perpetuas estatuas,
inertes para esa travesía de las casualidades
que en su aire fulgente predecía demencia.
Mis venas se abrían, querían renacer en el Sol,
creían en la novedad de los vértigos insanos
y aunque envenenadas por dilatadas hieles
veían la abertura del fleje del dolor, escapé
hacia las palpitaciones alegóricas de la vida.
Melancolía
Dejar correr el agua en aquel suelo diáfano
para en esa corriente bañar el alma soleada,
maquilladora con sus esencias del frío corazón.
Una mirada a la multitud de cielos muertos
a esas estrellas casi moribundas que escapaban
entre los gajos de la espectral y oscura noche
donde los amores eran profundos y sombreados,
huidos para ir a la batalla de los infiernos tensos,
residencia apiñada de espadas en burla insana.
Pesadilla
Miro hacia el techo, aún siento el extravío,
en el material insomne de las pesadillas,
cuatro voces habitan en la pesadez del órgano,
rostros ocultos de algunas estaciones pasadas;
brotan sus ojos encarcelados y suntuosos
análisis del laberinto de mis trayectorias
y espacios de verbos sin salidas anunciadas
recuerdos atados al germen de la desaparición,
mientras, los Ángeles juegan con cuatro dados.
Triunfo
Huir de ese calco transparente y experimental.
Ella, la claridad de las auroras calientes me llama
transformado, vierto el vago espacio surrealista
y envío los ojos hacia el destello del viento tatuado
por sueños y mundos imaginados en gotas de lluvia.
Impasible veo el color, me contamino y trepo por él
por aquellos victoriosos besos de imágenes pulidas
que me proclaman contenidos esmaltados de amor.
Frenético, sonrío entre la génesis de lo diáfano.
* * * * * * *
luzyabsenta
la soledad (d), la pesadilla (e) y la victoria (f). Difícil recorrido del alma entre la vitalidad. Es difícil de leer, perdonen por ello.
SONRIO EN LA GÉNESIS DE LO DIÁFANO
Anunciación
Surgido de un desierto de postigos en llamas,
hurañas bestias de presa y guantes insaciables
guiándome frágil entre la prudencia de la luz,
una nueva armonía dentro de días hirientes:
querer hacer de mis tierras fértiles vestíbulos
dentro de la multitud de los corazones áridos,
manifestados por horas de ciega levedad
y entre perfumes de respiración arremangada
por emergentes sueños de telarañas rojas.
Tragedia
Aunque dudoso abrazar el germen gentil,
aunque incrédulo de ver ojos con paraguas
y cegado por creer sentir huellas de barbarie,
ser en ese instante ramillete de sutil pálpito.
Un viejo sentimiento que de nuevo se acercaba
no me apresura la resuelta intemporalidad,
tranquilo y reposado para aplacar en fugacidad
la incordura de las astucias más destempladas,
deliciosamente delicado y perpetuo en penas.
Quimera
Fueron momentos y tantos sueños en Odisea
quedaron allí perdidas las perpetuas estatuas,
inertes para esa travesía de las casualidades
que en su aire fulgente predecía demencia.
Mis venas se abrían, querían renacer en el Sol,
creían en la novedad de los vértigos insanos
y aunque envenenadas por dilatadas hieles
veían la abertura del fleje del dolor, escapé
hacia las palpitaciones alegóricas de la vida.
Melancolía
Dejar correr el agua en aquel suelo diáfano
para en esa corriente bañar el alma soleada,
maquilladora con sus esencias del frío corazón.
Una mirada a la multitud de cielos muertos
a esas estrellas casi moribundas que escapaban
entre los gajos de la espectral y oscura noche
donde los amores eran profundos y sombreados,
huidos para ir a la batalla de los infiernos tensos,
residencia apiñada de espadas en burla insana.
Pesadilla
Miro hacia el techo, aún siento el extravío,
en el material insomne de las pesadillas,
cuatro voces habitan en la pesadez del órgano,
rostros ocultos de algunas estaciones pasadas;
brotan sus ojos encarcelados y suntuosos
análisis del laberinto de mis trayectorias
y espacios de verbos sin salidas anunciadas
recuerdos atados al germen de la desaparición,
mientras, los Ángeles juegan con cuatro dados.
Triunfo
Huir de ese calco transparente y experimental.
Ella, la claridad de las auroras calientes me llama
transformado, vierto el vago espacio surrealista
y envío los ojos hacia el destello del viento tatuado
por sueños y mundos imaginados en gotas de lluvia.
Impasible veo el color, me contamino y trepo por él
por aquellos victoriosos besos de imágenes pulidas
que me proclaman contenidos esmaltados de amor.
Frenético, sonrío entre la génesis de lo diáfano.
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luzyabsenta
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