Y son tucanes por papelerías y tabernas,
y son las dádivas que trae el río
y un paréntesis de guayaba y filigrana
y son torbellinos de ilusiones y sombras
y las aladas panteras de algún reino efervescente…
y yo que reverdezco o amarilleo con estas cuestiones artísticas,
y por las troneras que alientan
por los poros de lo que siente el aire
y por el grafito de los pescadores
y esos negros islotes que ven primera luz…
y los barcos que surcan la sonrisa de la muchacha,
y esto que quedó en lumbres por la altura y nidos de plata,
en un relámpago de emoción que me disculpa.