K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Las horas van vertiéndose
lentas en el caldero de mi cama,
de mi cuna de lamentos
y prisión de mil flaquezas.
Soy ese centro
que entre espasmos
turbulentos, le grita
ánimos a un costal de huesos
apilados entre almohadas.
Ya no hay mas esperas.
Se me cayeron al abismo todas!.
Siniestras y obedientes
me hacen suya la sombras
una vez mas
entre el estropeado camino
de otro de mis fracasos.
-Se valiente
me dicen los duendes alados.
-Ya no llores
Me piden en suplicas los cuadernos.
Pero me pierdo
me encierro entre la procesión
de turbios pensamientos
de madrugada,
cuando me llevan en andas
hacia los confines de la miseria.
Vacías las manos
vuelto hiel mi vientre,
intenté escaparme
fingirle indiferencia
a los estallidos de tinta
en el corazón.
Pero la angustia
que me producen
alegrías ajenas
siempre me perseguirá
lentas en el caldero de mi cama,
de mi cuna de lamentos
y prisión de mil flaquezas.
Soy ese centro
que entre espasmos
turbulentos, le grita
ánimos a un costal de huesos
apilados entre almohadas.
Ya no hay mas esperas.
Se me cayeron al abismo todas!.
Siniestras y obedientes
me hacen suya la sombras
una vez mas
entre el estropeado camino
de otro de mis fracasos.
-Se valiente
me dicen los duendes alados.
-Ya no llores
Me piden en suplicas los cuadernos.
Pero me pierdo
me encierro entre la procesión
de turbios pensamientos
de madrugada,
cuando me llevan en andas
hacia los confines de la miseria.
Vacías las manos
vuelto hiel mi vientre,
intenté escaparme
fingirle indiferencia
a los estallidos de tinta
en el corazón.
Pero la angustia
que me producen
alegrías ajenas
siempre me perseguirá
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