Pablo Martínez Alonso
Poeta asiduo al portal
En el espejo apareció una sonrisa pintada,
quizá el niño le hacía burla al viejo en mi interior,
el sol brillaba con fuerza, mientras yo me descomponía,
ahí, con una sonrisa en la cara, la cordialidad era mi disfraz.
Y sonreí como si no hubiese mañana, amordacé mi alma,
jugué a ser feliz y a hacer feliz a los demás, la sonrisa mi compañera,
la soledad mi amante, la nostalgia mi naturaleza,
todo es un acto en un mundo de caretas, la mía la de un payaso.
El espejo no mentía y yo no era un actor pero sonreía,
todo está bien cuando todo parece estarlo y así fue,
desamores que se viven día a día con una sonrisa y ganas de dimitir,
¿Cuándo firmé un contrato que me obligara a vivir?
Con una sonrisa en la cara me levanté hoy, pero no había motivo para sonreír.
- Pablo Martínez Alonso -
quizá el niño le hacía burla al viejo en mi interior,
el sol brillaba con fuerza, mientras yo me descomponía,
ahí, con una sonrisa en la cara, la cordialidad era mi disfraz.
Y sonreí como si no hubiese mañana, amordacé mi alma,
jugué a ser feliz y a hacer feliz a los demás, la sonrisa mi compañera,
la soledad mi amante, la nostalgia mi naturaleza,
todo es un acto en un mundo de caretas, la mía la de un payaso.
El espejo no mentía y yo no era un actor pero sonreía,
todo está bien cuando todo parece estarlo y así fue,
desamores que se viven día a día con una sonrisa y ganas de dimitir,
¿Cuándo firmé un contrato que me obligara a vivir?
Con una sonrisa en la cara me levanté hoy, pero no había motivo para sonreír.
- Pablo Martínez Alonso -
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