SOPOR Y SOLEDAD
A veces la noche inicia su canto
desde el silencio abandonado,
desde la esencia gutural de mi voz
que surge de la nada.
A veces el sopor de la soledad
crea anillos de fuegos en el alma,
y el dolor viene desde allá
donde la mano del hombre
fue un día sangre y polvo,
heno que rociaba la frente
del invisible rostro de la muerte.
A veces soy un nido de cuervos olvidados
profunda sed de un abismo petrificado;
Coágulo de sueño dormido
en la erecta esencia del silencio,
niebla oxidada, insípida palabra
en el oscuro dominio de la muerte.
EBAN
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