Asklepios
Incinerando envidias
Los buques permanecieron amarrados en el vestíbulo del puerto, repletos de hombres ilusionados ante la misión a realizar, hasta que se terminaran de firmar los contratos con las reclutadas olas que, pagadas con oro, aceptaron dejarse atravesar hasta llegar al abandonado reino de las sorpresas.
No todas fueron fieles al pacto. Algunas, Incluso propusieron rebeliones al atravesar los desconocidos territorios de la lentitud. Esa lentitud cercana a la eternidad que, supuestamente, debería estar de su parte pero que tiempo a, había desertado.
Al llegar pasaron varios días inspeccionando el terreno y no tardaron en llegar a la única conclusión posible. Allí, sólo había una sorpresa. Y es que allí, no había sorpresa alguna. El reino de las sorpresas resultó ser un espejismo más entre muchos otros. La vida tiene estas cosas...
No todas fueron fieles al pacto. Algunas, Incluso propusieron rebeliones al atravesar los desconocidos territorios de la lentitud. Esa lentitud cercana a la eternidad que, supuestamente, debería estar de su parte pero que tiempo a, había desertado.
Al llegar pasaron varios días inspeccionando el terreno y no tardaron en llegar a la única conclusión posible. Allí, sólo había una sorpresa. Y es que allí, no había sorpresa alguna. El reino de las sorpresas resultó ser un espejismo más entre muchos otros. La vida tiene estas cosas...
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