Hay perchas con memoria
que en su ingravidez absurda
rememoran los sudores del traje
o la blusa aja de oficina
Las hay también, atolondradas que
de tanto en tanto uso ya no cuentan inventario
no precisan prendas perfumadas ni brillo de ocasión.
Existen, de pronto, brotes de olvido
en los que como geishas desmemoriadas, incurren en la agudeza de quien se sabe útil
pero incapaz de estar a solas.
que en su ingravidez absurda
rememoran los sudores del traje
o la blusa aja de oficina
Las hay también, atolondradas que
de tanto en tanto uso ya no cuentan inventario
no precisan prendas perfumadas ni brillo de ocasión.
Existen, de pronto, brotes de olvido
en los que como geishas desmemoriadas, incurren en la agudeza de quien se sabe útil
pero incapaz de estar a solas.