live the life
Poeta recién llegado
Sobre la arena, el polvo y la soledad,
voy trazando caminos cautelosos
que rodean heridas, ocasos
que la vida va sembrando en nuestros ojos,
como líneas paralelas
a un universo escondido...
Cada ruptura de huesos
son nuevos amores intensos
que se van perdiendo en el sendero
de sentimientos inciertos.
Desde mi ventana te observo
desvaneciendo a cada instante tu recuerdo:
siluetas, colores y defectos;
permaneciendo en el subsuelo
con los corales e infantes muertos
Las esperanzas son nimias;
se van oscureciendo a cada paso los reflejos, las cenizas...
esparciéndose la niebla en el olvido
He borrado de mi mente
los susurros de la muerte,
y las letras se desvanecen
con la sombra de un nuevo reino:
el caer eterno.
Sudando mi tristeza
me envuelvo en un material violento,
sofocando las penas sin vida,
las miradas, el miserable tiempo
Hay que terminar con esto
y despertar en un seno incompleto,
en un amanecer teñido de
óleo y viscosidades
sin aliento
Entre dualidades inherentes
me segrego
y contemplo desde lejos
el pasado:
callejuelas llenas de caricias
amores, deseos...
Sueños que entre ambos
socavamos
haciendo sucumbir nuestro misterio
Éramos uno
y de uno, como el viento:
zumbidos diferentes
que sonaban al chocar
los puños del desconcierto
De la suciedad a la muerte,
de la última letra a la vida;
nadaremos sumidos
contra corriente, sin sentido,
uniendo a cada instante
nuestro sediento espíritu.
voy trazando caminos cautelosos
que rodean heridas, ocasos
que la vida va sembrando en nuestros ojos,
como líneas paralelas
a un universo escondido...
Cada ruptura de huesos
son nuevos amores intensos
que se van perdiendo en el sendero
de sentimientos inciertos.
Desde mi ventana te observo
desvaneciendo a cada instante tu recuerdo:
siluetas, colores y defectos;
permaneciendo en el subsuelo
con los corales e infantes muertos
Las esperanzas son nimias;
se van oscureciendo a cada paso los reflejos, las cenizas...
esparciéndose la niebla en el olvido
He borrado de mi mente
los susurros de la muerte,
y las letras se desvanecen
con la sombra de un nuevo reino:
el caer eterno.
Sudando mi tristeza
me envuelvo en un material violento,
sofocando las penas sin vida,
las miradas, el miserable tiempo
Hay que terminar con esto
y despertar en un seno incompleto,
en un amanecer teñido de
óleo y viscosidades
sin aliento
Entre dualidades inherentes
me segrego
y contemplo desde lejos
el pasado:
callejuelas llenas de caricias
amores, deseos...
Sueños que entre ambos
socavamos
haciendo sucumbir nuestro misterio
Éramos uno
y de uno, como el viento:
zumbidos diferentes
que sonaban al chocar
los puños del desconcierto
De la suciedad a la muerte,
de la última letra a la vida;
nadaremos sumidos
contra corriente, sin sentido,
uniendo a cada instante
nuestro sediento espíritu.