Rodrigo del Río
El cazador de sueños.
Soy el que te llama
No soy un adverbio en el tiempo,
posesiva incertidumbre.
No soy autoridad
en leyes mundanas.
No soy un caudal desbordado
de materias y riquezas.
No soy un adverbio en el tiempo,
posesiva incertidumbre.
No soy autoridad
en leyes mundanas.
No soy un caudal desbordado
de materias y riquezas.
No soy tu pesadilla cruel
que en pasos raudos,
camina con tu sombra
en lluviosa mañana.
No soy tu evaluación
que asola por tu vientre
en cada primavera.
que en pasos raudos,
camina con tu sombra
en lluviosa mañana.
No soy tu evaluación
que asola por tu vientre
en cada primavera.
Mi pobreza y desnudez
comulgan con la penitencia.
Diáfana es mi proclama
que escribo en el silencio.
Soy el que te llama.
¿Puedes atenderme?
comulgan con la penitencia.
Diáfana es mi proclama
que escribo en el silencio.
Soy el que te llama.
¿Puedes atenderme?
Soy la afinidad
que comulga en tu ventana.
Soy el dueño de la nada
quien porta la luz como estandarte.
Soy el logos de la razón
que en noches vespertinas
te visita inspirado.
Soy tu corazón
que en cardiacos momentos
ataca tus sentidos
y los vuelve realidad.
Soy ejemplo de nobleza
que en ratos de locura
se casa con tu estirpe
y crea libertad.
Mi pobreza y desnudez
comulgan con la penitencia.
Diáfana es mi proclama
que escribo en el silencio.
Soy el que te llama.
¿Puedes atenderme?
que comulga en tu ventana.
Soy el dueño de la nada
quien porta la luz como estandarte.
Soy el logos de la razón
que en noches vespertinas
te visita inspirado.
Soy tu corazón
que en cardiacos momentos
ataca tus sentidos
y los vuelve realidad.
Soy ejemplo de nobleza
que en ratos de locura
se casa con tu estirpe
y crea libertad.
Mi pobreza y desnudez
comulgan con la penitencia.
Diáfana es mi proclama
que escribo en el silencio.
Soy el que te llama.
¿Puedes atenderme?