Acaricias con tu silencio mi oido,
con tu voz abrazas mi garganta y nublas
mi mente de imagenes de tu cuerpo curvado sobre mi espalda.
La muerte a tu lado se transforma en liviana, en nada;
ya ni ella me arranca del alma mis alas,
yo soy tuyo, tu eres mía el cielo es de todos y el mundo nuestro.
Con cada impacto los cuerpos se arrecian buscando evitar el frio,
se desdoblan, se liberan y se llenan de vida.
Te amo, te quiero mí carne se vuelve heno y abriga a tus besos,
espiga, esencia amor y deseo, en algún lugar,en realidad,
del único que recuerdo, en realidad del único al que anhelo.