Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Tengo la sensación de que todo lo que hice antes
fue para llegar a este momento.
La farsa de la vida tiene disfraces fugaces,
y panteones llenos de muertos solitarios.
Y yo en medio de todo,
Y yo en medio de nada,
con un pasaje al olvido
en medio de la calle.
Tengo que escapar a otra parte,
mi cuerpo esta desconectado mi mente,
no quiere moverse,
parece absurdo caminar,
y la risa no es más.
Estoy paralizado y parado por milagro,
veo nubes blancas arriba en tu cielo,
veo fuego bajo mis pies,
y veo perros sonriendo,
con los ojos llorosos de frío.
Hace frío hoy, más que nunca creo,
hace frio y llueve la soledad,
resuena seca tu respuesta en mis oídos,
tu tan lejos y yo tan lleno de gente,
murmurando sus propios infiernos.
Yo disimulo y doy la espalda,
mirando una vitrina con ropa de mujer,
es absurdo caminar,
no puedo caminar
veo nubes blancas arriba en tu cielo
y fuego bajo mis pies.
Como si un rayo me hubiera partido,
cristalizando mi alma y volviéndola
carbón.
Ellos no saben, la gente , no sabe,
que estoy parado de milagro,
y que disimulo los ojos muertos.
La esperanza agoniza en mis manos,
el recuerdo y el mar son igualmente inagotables,
pero hoy el dolor se subió sobre las olas
después de tu confesión.
Ya no es el mismo mar que te quería,
y te traía,
es ahora una brisa que quema las rosas.
Debo alejarme de la casa de tus letras,
me basta ver el mar en calma,
para que vuelvan a mentirme tus gaviotas,
para verte parada en la orilla,
debo huir de aquí,
debo dejar el puerto.
Soy un muerto que era poeta,
estoy despojado de todo.
Soy un tipo parado en medio de la calle,
con un pasaje en primera clase,
hacia el olvido,
y luego que cortaste el teléfono,
no he podido dar un solo paso.
Quisiera estar confortablemente adormecido,
solo el frío me recuerda que sigo vivo.
Quisiera estar confortablemente adormecido,
solo el frío me recuerda que sigo vivo.
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