sifontes
Poeta recién llegado
Soy de los que hacen fila mientras otros pasan
el que para en luz roja a medianoche, respeto
al semáforo como a mi madre.
Soy el que va por el camino largo aunque seguro,
el que no arriesga y a Dios solo apuesta.
Soy el del reloj preciso, que no le gusta salir de agenda
el que todavía recita poemas, tratando de señorita
a la que está con cualquiera, y si mi corazón quiebra
y quiebra, no importa, yo solo sonrío mostrando firmeza
Soy de los que daría una serenata si pudiera, pero
temo espantar a una dulce princesa ¡No huyas!
gritaría. No era un ogro sino mi dulce melodía.
Soy el que le pintaría un retrato con un pincel de Picasso
pero siento que ella al mirar diría: ¿Soy yo? parece abstracto.
intentaría luego bailarle el tango pero Gardel bajaría
gritando: ¡No sigas, que el tango es eterno y lo estas matando!
Soy entonces el que no se atreve, el que calla, y obedece.
prefiero verla de lejos sin causar mucho escándalo, y aunque
sigo caminando pienso en tormento: ¡soy el hombre que te amo!
Lástima que moriré callado, subo la mirada, y llego a clases de canto.
Sifontes
el que para en luz roja a medianoche, respeto
al semáforo como a mi madre.
Soy el que va por el camino largo aunque seguro,
el que no arriesga y a Dios solo apuesta.
Soy el del reloj preciso, que no le gusta salir de agenda
el que todavía recita poemas, tratando de señorita
a la que está con cualquiera, y si mi corazón quiebra
y quiebra, no importa, yo solo sonrío mostrando firmeza
Soy de los que daría una serenata si pudiera, pero
temo espantar a una dulce princesa ¡No huyas!
gritaría. No era un ogro sino mi dulce melodía.
Soy el que le pintaría un retrato con un pincel de Picasso
pero siento que ella al mirar diría: ¿Soy yo? parece abstracto.
intentaría luego bailarle el tango pero Gardel bajaría
gritando: ¡No sigas, que el tango es eterno y lo estas matando!
Soy entonces el que no se atreve, el que calla, y obedece.
prefiero verla de lejos sin causar mucho escándalo, y aunque
sigo caminando pienso en tormento: ¡soy el hombre que te amo!
Lástima que moriré callado, subo la mirada, y llego a clases de canto.
Sifontes