Mercedes
Poeta adicto al portal
Su Ausencia
Las estrellas no cesaban de llorar
y la luna en las nubes su tristeza escondía
Ellas ya saben que no nos volveremos a amar,
pero a mí me cuesta aceptarlo todavía.
La dulzura de su risa sigue deambulando en mi cabeza
y mis sábanas aún atesoran su tentador olor.
Sigo imaginando sentir esa piel tersa,
en aquella noche cálida en la que me entregó su amor.
Ahora mis días son siempre inviernos fríos.
Me la paso melancólica y apenada;
sus labios primavera ya no son más míos,
sin ella la vida es gris y para mí no vale nada.
Sólo espero que nunca le falte amor
y que su vida sea plena y de alegría.
Que algún día encuentre otros brazos que le den calor,
porque su ausencia enfrió los míos día tras día.
Las estrellas no cesaban de llorar
y la luna en las nubes su tristeza escondía
Ellas ya saben que no nos volveremos a amar,
pero a mí me cuesta aceptarlo todavía.
La dulzura de su risa sigue deambulando en mi cabeza
y mis sábanas aún atesoran su tentador olor.
Sigo imaginando sentir esa piel tersa,
en aquella noche cálida en la que me entregó su amor.
Ahora mis días son siempre inviernos fríos.
Me la paso melancólica y apenada;
sus labios primavera ya no son más míos,
sin ella la vida es gris y para mí no vale nada.
Sólo espero que nunca le falte amor
y que su vida sea plena y de alegría.
Que algún día encuentre otros brazos que le den calor,
porque su ausencia enfrió los míos día tras día.