jorge bonanno
Poeta fiel al portal
Cuando miro los soles
de mi querido planeta,
me recuerdan cálidos días
de mi lejana Tierra.
Triste me pongo a pensar
que los hombre acabaron
con aquél hermoso lar
y devastaron.
Recuerdo el fantasmal día
cuando la Luna oscureció,
recuerdo toda esa gente
viviendo aquella explosión;
recuerdo que los volcanes
empezaron a estallar
se desataron tormentas
y el viento empezó a soplar.
Las bombas que se lanzaron
En esa guerra mundial,
pusieron fin a la historia
y comenzó el gran final.
Los maniáticos se lanzaron
al espacio sideral
en sus gigantescas naves
para otros mundos poblar,
pero estas explotaron
ante el intento tenaz
y los demonios flotaron
en el cosmos celestial.
Y los otros quedamos en
ese mundo infernal
cuando un millar de luces
nos venían a buscar.
Esos enormes objetos
eran naves espaciales
de diseño extravagante,
de color insospechable.
De su interior aparecieron
Seres a mí semejantes
y a subir nos invitaron,
para así, salvar la sangre.
Con ellos nos elevamos
y ví explotar el planeta
y en sólo un microsegundo
llegamos a nueva tierra.
En el confín de la galaxia,
existe el planeta Athena
donde hoy paso mis días
libre de esa condena.-
Aquí conozco el amor
Y la vida sí es placer ,
Aquí conozco la paz
en cualquier amanecer.
No juguemos con cosas que no tienen repuesto.
de mi querido planeta,
me recuerdan cálidos días
de mi lejana Tierra.
Triste me pongo a pensar
que los hombre acabaron
con aquél hermoso lar
y devastaron.
Recuerdo el fantasmal día
cuando la Luna oscureció,
recuerdo toda esa gente
viviendo aquella explosión;
recuerdo que los volcanes
empezaron a estallar
se desataron tormentas
y el viento empezó a soplar.
Las bombas que se lanzaron
En esa guerra mundial,
pusieron fin a la historia
y comenzó el gran final.
Los maniáticos se lanzaron
al espacio sideral
en sus gigantescas naves
para otros mundos poblar,
pero estas explotaron
ante el intento tenaz
y los demonios flotaron
en el cosmos celestial.
Y los otros quedamos en
ese mundo infernal
cuando un millar de luces
nos venían a buscar.
Esos enormes objetos
eran naves espaciales
de diseño extravagante,
de color insospechable.
De su interior aparecieron
Seres a mí semejantes
y a subir nos invitaron,
para así, salvar la sangre.
Con ellos nos elevamos
y ví explotar el planeta
y en sólo un microsegundo
llegamos a nueva tierra.
En el confín de la galaxia,
existe el planeta Athena
donde hoy paso mis días
libre de esa condena.-
Aquí conozco el amor
Y la vida sí es placer ,
Aquí conozco la paz
en cualquier amanecer.
No juguemos con cosas que no tienen repuesto.