el_poema_eres_tu
Poeta adicto al portal
Sueña...
Princesa,
quédate como estas,
tranquila, dormida, a placer sin esquinas.
Quédate ahí,
como ángel deslumbrado,
descansando,
dormitando.
Yo estaré siempre a tu guarda,
como tu fiel guardián,
y junto a mi espada,
procurare que nada llegara a pasar.
No tengas miedo,
solo pretendo tu bienestar,
eres mi princesa,
y a ti he venido a cuidar.
Podrás dormir en castillos,
montañas o paraísos,
pero siempre tendrás,
quien te cuide mientras más sea preciso.
Eres mi filosofía,
mi metáfora,
mis propias ganas,
pues mi destino y fin,
son tus alas.
Cuidarlas,
sí, cuidarlas,
como cuida Dios de mí,
y de ti,
como nos cuida, sin que pensemos a diario en ello.
Y siempre estaré,
para cuando procures a quien querer,
y siempre estaré,
para que tengas en donde esconder,
ese amor inaudito, esa fiel melodía.
Esa intacta precisa,
esa fiel compañía,
pues te querré hasta el fin de los días,
hasta que Dios invente un universo nuevo,
y desee que nosotros,
reconstruidos en ese mundo nuevo,
olvidemos todo lo aquello.
Solo te pido,
que me des el permiso,
de ser yo tu ángel,
y tu mi zafiro.
Y que en una carta,
o una leve pero precisa palabra,
me digas que me quieres a tu lado,
para que no estés sola por las noches,
y que de día yo sea tu sol.
Entonces, cuando esto sepas definir,
dímelo... y yo sabre,
adonde tendré que asistir.
22-12-2008
Para un amor casi muerto, pero que ganas de resucitar nunca le faltan, le dedico este poema y que
Dios me guíe en toda acción diaria. Para poder entender yo, esta filosofía barata, de amar a
alguien que no figura y hace mucha falta, a alguien, que no interpreta ni lee mis poemas, a alguien
que vestido de ángel, esconde un cuerpo muy humano, ¡tan humano! como el mío mismo...
Princesa,
quédate como estas,
tranquila, dormida, a placer sin esquinas.
Quédate ahí,
como ángel deslumbrado,
descansando,
dormitando.
Yo estaré siempre a tu guarda,
como tu fiel guardián,
y junto a mi espada,
procurare que nada llegara a pasar.
No tengas miedo,
solo pretendo tu bienestar,
eres mi princesa,
y a ti he venido a cuidar.
Podrás dormir en castillos,
montañas o paraísos,
pero siempre tendrás,
quien te cuide mientras más sea preciso.
Eres mi filosofía,
mi metáfora,
mis propias ganas,
pues mi destino y fin,
son tus alas.
Cuidarlas,
sí, cuidarlas,
como cuida Dios de mí,
y de ti,
como nos cuida, sin que pensemos a diario en ello.
Y siempre estaré,
para cuando procures a quien querer,
y siempre estaré,
para que tengas en donde esconder,
ese amor inaudito, esa fiel melodía.
Esa intacta precisa,
esa fiel compañía,
pues te querré hasta el fin de los días,
hasta que Dios invente un universo nuevo,
y desee que nosotros,
reconstruidos en ese mundo nuevo,
olvidemos todo lo aquello.
Solo te pido,
que me des el permiso,
de ser yo tu ángel,
y tu mi zafiro.
Y que en una carta,
o una leve pero precisa palabra,
me digas que me quieres a tu lado,
para que no estés sola por las noches,
y que de día yo sea tu sol.
Entonces, cuando esto sepas definir,
dímelo... y yo sabre,
adonde tendré que asistir.
22-12-2008
Para un amor casi muerto, pero que ganas de resucitar nunca le faltan, le dedico este poema y que
Dios me guíe en toda acción diaria. Para poder entender yo, esta filosofía barata, de amar a
alguien que no figura y hace mucha falta, a alguien, que no interpreta ni lee mis poemas, a alguien
que vestido de ángel, esconde un cuerpo muy humano, ¡tan humano! como el mío mismo...
