Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sueño de luna.
Sueño de luna, redondo sueño de plata
que sube las más profundas aguas marinas,
que adormece a los pájaros en sus ramas
y calma la sedienta lujuria de los monos.
Sueño de luna de puro titanio frió,
tan frió como el más desolado paisaje.
Cruza frente a mí, sueño adorado,
locuaz círculo que tú engendras
para controlar todas las esencias:
el dolor que provocas en mi angustia,
el amor que generas a galaxias,
la envidia exponencial de tu sexo,
las mujeres que te maldicen tus caderas,
la textura de tu piel de mar ultraterrestre,
y tu ombligo, como un ojo sin luz,
de inmensa belleza que todo lo opaca
e insaciablemente se lo traga todo:
los barcos desquiciados con marineros semidesnudos,
las mujeres gritando porque eso no se vale,
y yo, con todos mis muebles llenos de libros,
por si acaso hay tiempo de leer algo...
10 septiembre 2007.
Sueño de luna, redondo sueño de plata
que sube las más profundas aguas marinas,
que adormece a los pájaros en sus ramas
y calma la sedienta lujuria de los monos.
Sueño de luna de puro titanio frió,
tan frió como el más desolado paisaje.
Cruza frente a mí, sueño adorado,
locuaz círculo que tú engendras
para controlar todas las esencias:
el dolor que provocas en mi angustia,
el amor que generas a galaxias,
la envidia exponencial de tu sexo,
las mujeres que te maldicen tus caderas,
la textura de tu piel de mar ultraterrestre,
y tu ombligo, como un ojo sin luz,
de inmensa belleza que todo lo opaca
e insaciablemente se lo traga todo:
los barcos desquiciados con marineros semidesnudos,
las mujeres gritando porque eso no se vale,
y yo, con todos mis muebles llenos de libros,
por si acaso hay tiempo de leer algo...
10 septiembre 2007.
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