Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
De pronto, con la insistencia del hacha,
un sueño funesto se adentró en los corazones
que estallaron en trozos inaccesibles, anegando
bocas y ahogando gritos. Algo enemigo,
con forma tirana y voz negra
como una tormenta invernal de cuchillos,
quebró la paz de los valles y la palabra
cadenciosa de los ríos. Se impuso la risa
atronadora, mientras unos pies terribles
mancillaban la tierra. El eco, humillado,
se hundió en el silencio. Ni un testigo
para constatar tanta soledad estridente:
solo, como un sordo gemido, una música
de campanas mortuorias resonando en el tiempo.
un sueño funesto se adentró en los corazones
que estallaron en trozos inaccesibles, anegando
bocas y ahogando gritos. Algo enemigo,
con forma tirana y voz negra
como una tormenta invernal de cuchillos,
quebró la paz de los valles y la palabra
cadenciosa de los ríos. Se impuso la risa
atronadora, mientras unos pies terribles
mancillaban la tierra. El eco, humillado,
se hundió en el silencio. Ni un testigo
para constatar tanta soledad estridente:
solo, como un sordo gemido, una música
de campanas mortuorias resonando en el tiempo.
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