Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Anoche, sentí que mi numen, con utópicas manos,
logró asir la cola de un elevado concepto filosófico;
el cual, de haber sido escrito, hubiera resultado
mi obra maestra. Una obra poética sin igual.
Pero resulta que Morfeo, señor del ensueño,
parece que no estuvo de acuerdo y sus brazos
liberaron de mis fantásticas manos,
esa escurridiza cola conceptual.
Respetuoso del buen criterio de tamaño vate,
creo sinceramente, que muy a tiempo, con buen gusto
y gran recato, el sueño salvó mi pluma y mi buena fe,
de más mediocridad. Eso sí: dormí que fue un poema.
©Juan Oriental
logró asir la cola de un elevado concepto filosófico;
el cual, de haber sido escrito, hubiera resultado
mi obra maestra. Una obra poética sin igual.
Pero resulta que Morfeo, señor del ensueño,
parece que no estuvo de acuerdo y sus brazos
liberaron de mis fantásticas manos,
esa escurridiza cola conceptual.
Respetuoso del buen criterio de tamaño vate,
creo sinceramente, que muy a tiempo, con buen gusto
y gran recato, el sueño salvó mi pluma y mi buena fe,
de más mediocridad. Eso sí: dormí que fue un poema.
©Juan Oriental
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