Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
He soñado contigo
y en sueños acaricie,
el milímetro de tu cabello creciente,
la punta de mi dedo bordeó tu ceja izquierda,
se deslizó por tu prominente nariz
y se paseó por el filo de tus labios,
mi boca se posó en la tuya livianamente,
como mariposa, te besó.
Tus manos agarraron mi cintura
y me apretaron contra tu cuerpo,
tus besos recorrían mi cuello,
erizando mi piel.
Tus manos me despojaron de mi blusa
mientras seguías besando,
cada pedazo de mi piel desnuda.
Yo, permanecía inmóvil,
me dejaba llevar…
No le temía aquel momento
por que ya antes,
me habías desnudado el ama,
que es mucho más íntimo,
que desnudar la piel.
Ya desnudos,
nos besábamos como desesperados,
con urgencia de mutuamente
regalarnos placer.
Acomodamos nuestros cuerpos
en tu colchón tan lleno
de húmedos recuerdos,
te apresuraste a cruzar mis fronteras,
y en ese instante,
me invadió el miedo
y asustada desperté.
Desperté, de ese placentero sueño,
de ese momento que tanto deseo
y que sólo en sueños podrá ser.
y en sueños acaricie,
el milímetro de tu cabello creciente,
la punta de mi dedo bordeó tu ceja izquierda,
se deslizó por tu prominente nariz
y se paseó por el filo de tus labios,
mi boca se posó en la tuya livianamente,
como mariposa, te besó.
Tus manos agarraron mi cintura
y me apretaron contra tu cuerpo,
tus besos recorrían mi cuello,
erizando mi piel.
Tus manos me despojaron de mi blusa
mientras seguías besando,
cada pedazo de mi piel desnuda.
Yo, permanecía inmóvil,
me dejaba llevar…
No le temía aquel momento
por que ya antes,
me habías desnudado el ama,
que es mucho más íntimo,
que desnudar la piel.
Ya desnudos,
nos besábamos como desesperados,
con urgencia de mutuamente
regalarnos placer.
Acomodamos nuestros cuerpos
en tu colchón tan lleno
de húmedos recuerdos,
te apresuraste a cruzar mis fronteras,
y en ese instante,
me invadió el miedo
y asustada desperté.
Desperté, de ese placentero sueño,
de ese momento que tanto deseo
y que sólo en sueños podrá ser.
Última edición: