Jorge Alexander Caicedo
Poeta recién llegado
Vengo de atrapar
el salvaje de un beso
el trinar de labios
el palpitar del orgasmo.
Se abre en mis manos el sol
tirita de frió, esta solo;
la pasión del beso lo devora
y sangra pétalos de luz.
La tierra gime, musita
desnuda sus vertientes
estalla su primavera
de arcoíris de semillas.
El animal de tu verso
se agita en la orilla
de mi tacto ansioso
es el claro de la luna.
Tu sonrisa alada me persigue
se escurre en mis bolsillos
se funde con mi lengua
fulgura en mis ojos.
Estoy descosiendo horas
en el borde del cielo
y te lanzo un te amo
vestido de colibrí.
Bebo los susurros
de la tormenta del tiempo
los deposito en tu pecho
collar de astromelias.
Se turgen mis labios
al despertar tu nombre
conjuro de pluma y piedra
que acaricia el amanecer.
el salvaje de un beso
el trinar de labios
el palpitar del orgasmo.
Se abre en mis manos el sol
tirita de frió, esta solo;
la pasión del beso lo devora
y sangra pétalos de luz.
La tierra gime, musita
desnuda sus vertientes
estalla su primavera
de arcoíris de semillas.
El animal de tu verso
se agita en la orilla
de mi tacto ansioso
es el claro de la luna.
Tu sonrisa alada me persigue
se escurre en mis bolsillos
se funde con mi lengua
fulgura en mis ojos.
Estoy descosiendo horas
en el borde del cielo
y te lanzo un te amo
vestido de colibrí.
Bebo los susurros
de la tormenta del tiempo
los deposito en tu pecho
collar de astromelias.
Se turgen mis labios
al despertar tu nombre
conjuro de pluma y piedra
que acaricia el amanecer.
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