L
Leinäd
Invitado
Aun recuerdo aquel sueño,
tan tranquilo,
encantado,
en el que navegabas a mi lado
surcando los cielos por los mares
cobijados por el manto de la noche.
De día dormíamos a las anchas del sol,
de noche devorábamos humanos
(mas por diversión que por necesidad)
y seguíamos el horizonte.
Nuestro botín:
la belleza,
Nuestra riqueza:
el saber,
Nuestra arma:
las palabras,
Por cañones:
los halagos,
Y por barco:
nuestros sueños.
Era un sueño encantador,
pero como en todo sueño
pay que despertar.
Me quede recostado,
sin moverme para seguir recordando,
pensando en que ya no estarías a mi lado,
así que me acomode una vez más para dormir.
Cuando sentí una silueta radiante de calor entre las cobijas,
abrí los ojos
y eras Tú
tan tranquilo,
encantado,
en el que navegabas a mi lado
surcando los cielos por los mares
cobijados por el manto de la noche.
De día dormíamos a las anchas del sol,
de noche devorábamos humanos
(mas por diversión que por necesidad)
y seguíamos el horizonte.
Nuestro botín:
la belleza,
Nuestra riqueza:
el saber,
Nuestra arma:
las palabras,
Por cañones:
los halagos,
Y por barco:
nuestros sueños.
Era un sueño encantador,
pero como en todo sueño
pay que despertar.
Me quede recostado,
sin moverme para seguir recordando,
pensando en que ya no estarías a mi lado,
así que me acomode una vez más para dormir.
Cuando sentí una silueta radiante de calor entre las cobijas,
abrí los ojos
y eras Tú
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