Sueños en Ereván

danie

solo un pensamiento...
Un día la mujer se cansará de tener siempre la boca limpia,
de ser simplemente un nombre sin letras propias,
de que sus palabras no vomiten
de una vez por todas
los estúpidos principios;
para así
bañar a sus sueños en las aguas turbias
que les generan a esos fósiles hábitos
repugnancia.

Es que un día la mujer de Ereván
estará muy cansada
de no poder levantarse de la sobremesa
sólo para ir a lavar la vajilla,
de no poder brindar con anís
y salir a la calle para encender un cigarrillo
en la veda de la noche vestida de azul.

Cuando se sienta grande,
joven y hermosa sin temor a mostrar su belleza
detrás del velo que la oculta, detrás de los pantalones machistas
que la postergan con su ritual doméstico
de las alas de piedra del alma de la voz.

Cuando se sienta más viva que una no nacida,
idea rota del decoro,
y sus ojos se pinten sin inquietudes,
y sus lágrimas se sequen al viento de un nuevo albor,
y sus cabellos se suelten
como dianas de estrellas en un espectáculo
de expansión de horizontes.

Tal vez en otro tiempo, en otra historia
de humos que no son únicamente los del incienso,
de costumbres ya rancias en sus urnas de tabúes.

Tal vez, solo tal vez…
Un día entrará por la puerta de su casa
con la frente en alto, con la mirada sin disipar
y escupirá sobre ellos
y también sobre sí misma
porque en una era ancestral los parió sin conciencia.
 
Un día la mujer se cansará de tener siempre la boca limpia,
de ser simplemente un nombre sin letras propias,
de que sus palabras no vomiten
de una vez por todas
los estúpidos principios;
para así
bañar a sus sueños en las aguas turbias
que les generan a esos fósiles hábitos
repugnancia.

Es que un día la mujer de Ereván
estará muy cansada
de no poder levantarse de la sobremesa
sólo para ir a lavar la vajilla,
de no poder brindar con anís
y salir a la calle para encender un cigarrillo
en la veda de la noche vestida de azul.

Cuando se sienta grande,
joven y hermosa sin temor a mostrar su belleza
detrás del velo que la oculta, detrás de los pantalones machistas
que la postergan con su ritual doméstico
de las alas de piedra del alma de la voz.

Cuando se sienta más viva que una no nacida,
idea rota del decoro,
y sus ojos se pinten sin inquietudes,
y sus lágrimas se sequen al viento de un nuevo albor,
y sus cabellos se suelten
como dianas de estrellas en un espectáculo
de expansión de horizontes.

Tal vez en otro tiempo, en otra historia
de humos que no son únicamente los del incienso,
de costumbres ya rancias en sus urnas de tabúes.

Tal vez, solo tal vez…
Un día entrará por la puerta de su casa
con la frente en alto, con la mirada sin disipar
y escupirá sobre ellos
y también sobre sí misma
porque en una era ancestral los parió sin conciencia.
Valiente poema, estimado Danie,
la mujer musulmana especialmente, se encuentra limitada inhumanamente
y una de las peores es la prohibición del acceso a la educación,
espero que las cosas vayan cambiando, pero es una cultura de milenios,
un saludo cordial,
Eduardo
 
Valiente poema, estimado Danie,
la mujer musulmana especialmente, se encuentra limitada inhumanamente
y una de las peores es la prohibición del acceso a la educación,
espero que las cosas vayan cambiando, pero es una cultura de milenios,
un saludo cordial,
Eduardo

Estimado Eduardo, es cierto lo que dices. Pero ten en cuenta que los armenios no son musulmanes, los armenios somos católicos apostólicos ortodoxos. Es cierto que dijiste “mayoritariamente los musulmanes” no haciendo neta referencia a la cultura armenia; pero creo que es bueno dar esta aclaración que yo hago, porque vulgarmente se cree que los armenios, sirios y turcos son lo mismo y que todos son musulmanes. Cuando, la verdad es otra.

También es cierto lo que dices. Es muy difícil cambiar una tradición de tantos años, aunque los derechos de la mujer han sido concedidos en Armenia desde tiempos antiguos, aún siguen las costumbres machistas prevaleciendo.
Pero siempre, desde aquí o desde allá, se hace lo posible para que esas ideas retrogradas desaparezcan.

Un abrazo y gracias por la visita.
 
Estimado Eduardo, es cierto lo que dices. Pero ten en cuenta que los armenios no son musulmanes, los armenios somos católicos apostólicos ortodoxos. Es cierto que dijiste “mayoritariamente los musulmanes” no haciendo neta referencia a la cultura armenia; pero creo que es bueno dar esta aclaración que yo hago, porque vulgarmente se cree que los armenios, sirios y turcos son lo mismo y que todos son musulmanes. Cuando, la verdad es otra.

También es cierto lo que dices. Es muy difícil cambiar una tradición de tantos años, aunque los derechos de la mujer han sido concedidos en Armenia desde tiempos antiguos, aún siguen las costumbres machistas prevaleciendo.
Pero siempre, desde aquí o desde allá, se hace lo posible para que esas ideas retrogradas desaparezcan.

Un abrazo y gracias por la visita.
Conozco perfectamente la cultura armenia, estimado Danie,
es más, los tengo en muy alta estima,
ya que he tenido la oportunidad de conocer a muchos armenios y todos han sido siempre intachables,
pero la raíz de la limitación de la mujer en su libertad y su cultura, es básicamente musulmana, y sobrados ejemplos tenemos de ello;
tu poema excelente y si sirve para mejorar la condición de cualquier mujer del mundo, bienvenido sea;
un saludo cordial,
Eduardo
 
Un día la mujer se cansará de tener siempre la boca limpia,
de ser simplemente un nombre sin letras propias,
de que sus palabras no vomiten
de una vez por todas
los estúpidos principios;
para así
bañar a sus sueños en las aguas turbias
que les generan a esos fósiles hábitos
repugnancia.

Es que un día la mujer de Ereván
estará muy cansada
de no poder levantarse de la sobremesa
sólo para ir a lavar la vajilla,
de no poder brindar con anís
y salir a la calle para encender un cigarrillo
en la veda de la noche vestida de azul.

Cuando se sienta grande,
joven y hermosa sin temor a mostrar su belleza
detrás del velo que la oculta, detrás de los pantalones machistas
que la postergan con su ritual doméstico
de las alas de piedra del alma de la voz.

Cuando se sienta más viva que una no nacida,
idea rota del decoro,
y sus ojos se pinten sin inquietudes,
y sus lágrimas se sequen al viento de un nuevo albor,
y sus cabellos se suelten
como dianas de estrellas en un espectáculo
de expansión de horizontes.

Tal vez en otro tiempo, en otra historia
de humos que no son únicamente los del incienso,
de costumbres ya rancias en sus urnas de tabúes.

Tal vez, solo tal vez…
Un día entrará por la puerta de su casa
con la frente en alto, con la mirada sin disipar
y escupirá sobre ellos
y también sobre sí misma
porque en una era ancestral los parió sin conciencia.
Suerte coincidir con tu poesía danie. Me he deleitado leyendo. Un abrazo.
 
Un día la mujer se cansará de tener siempre la boca limpia,
de ser simplemente un nombre sin letras propias,
de que sus palabras no vomiten
de una vez por todas
los estúpidos principios;
para así
bañar a sus sueños en las aguas turbias
que les generan a esos fósiles hábitos
repugnancia.

Es que un día la mujer de Ereván
estará muy cansada
de no poder levantarse de la sobremesa
sólo para ir a lavar la vajilla,
de no poder brindar con anís
y salir a la calle para encender un cigarrillo
en la veda de la noche vestida de azul.

Cuando se sienta grande,
joven y hermosa sin temor a mostrar su belleza
detrás del velo que la oculta, detrás de los pantalones machistas
que la postergan con su ritual doméstico
de las alas de piedra del alma de la voz.

Cuando se sienta más viva que una no nacida,
idea rota del decoro,
y sus ojos se pinten sin inquietudes,
y sus lágrimas se sequen al viento de un nuevo albor,
y sus cabellos se suelten
como dianas de estrellas en un espectáculo
de expansión de horizontes.

Tal vez en otro tiempo, en otra historia
de humos que no son únicamente los del incienso,
de costumbres ya rancias en sus urnas de tabúes.

Tal vez, solo tal vez…
Un día entrará por la puerta de su casa
con la frente en alto, con la mirada sin disipar
y escupirá sobre ellos
y también sobre sí misma
porque en una era ancestral los parió sin conciencia.

Gran poesía con innumerables virtudes que redunda en el problema que supone para más de la mitad de los seres humanos el haber nacido en un mundo priarcal en el que ser de sexo femenino deriva en mil y un estigmas que llevan a la mujer a sufrir vejaciones, violencia y discriminaciones sin fin a lo largo de su vida. Todo por la diferencia de haber nacido con una vagina en vez de con un pene y por ir a parar a un mundo donde la fuerza física y unos valores morales caducos parecen tener más importancia que el respeto a los DDHH del individuo sin distinción.

Enhorabuena por tus acertados y exquisitos versos que nos introducen a modo de parábola para derivar en una construcción que se combinate en una relación de hechos encadenados definiendo la situación de un modo verdaderamente original.

Un abrazo Danie

Jon

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Un día la mujer se cansará de tener siempre la boca limpia,
de ser simplemente un nombre sin letras propias,
de que sus palabras no vomiten
de una vez por todas
los estúpidos principios;
para así
bañar a sus sueños en las aguas turbias
que les generan a esos fósiles hábitos
repugnancia.

Es que un día la mujer de Ereván
estará muy cansada
de no poder levantarse de la sobremesa
sólo para ir a lavar la vajilla,
de no poder brindar con anís
y salir a la calle para encender un cigarrillo
en la veda de la noche vestida de azul.

Cuando se sienta grande,
joven y hermosa sin temor a mostrar su belleza
detrás del velo que la oculta, detrás de los pantalones machistas
que la postergan con su ritual doméstico
de las alas de piedra del alma de la voz.

Cuando se sienta más viva que una no nacida,
idea rota del decoro,
y sus ojos se pinten sin inquietudes,
y sus lágrimas se sequen al viento de un nuevo albor,
y sus cabellos se suelten
como dianas de estrellas en un espectáculo
de expansión de horizontes.

Tal vez en otro tiempo, en otra historia
de humos que no son únicamente los del incienso,
de costumbres ya rancias en sus urnas de tabúes.

Tal vez, solo tal vez…
Un día entrará por la puerta de su casa
con la frente en alto, con la mirada sin disipar
y escupirá sobre ellos
y también sobre sí misma
porque en una era ancestral los parió sin conciencia.
Condicion para elevar el valor de la mujer, no hace falta hablar de culturas
sino dilatarse en un tiempo que ha de llegar para que sus rozaduras
sean limpia presencia de humanas mecidas y queridas.
felicidades por la intensidad de los versos. luzyabsenta
 
Conozco perfectamente la cultura armenia, estimado Danie,
es más, los tengo en muy alta estima,
ya que he tenido la oportunidad de conocer a muchos armenios y todos han sido siempre intachables,
pero la raíz de la limitación de la mujer en su libertad y su cultura, es básicamente musulmana, y sobrados ejemplos tenemos de ello;
tu poema excelente y si sirve para mejorar la condición de cualquier mujer del mundo, bienvenido sea;
un saludo cordial,
Eduardo

Estimado Eduardo, yo diría, que si hablamos de raíces, hagamos referencia a sus costumbres ortodoxas “que son costumbres muy antiguas e incluso hasta machistas; pero alejadas de las ideas plenamente musulmanes de sus países vecinos”. No sé si sabes estimado Eduardo, que los armenios fueron perseguidos por los turcos en la primera guerra mundial “el genocidio armenio” por una de las principales causas de que fueron los primeros en adoptar el cristianismo como parte de sus costumbres.

Ahora bien, el tema de la educación en la mujer, hoy realmente ha evolucionado en una gran parte (la mujer estudia y trabaja), la mujer no está un peldaño más abajo que el hombre, gracias a los derechos de la mujer aprobados en tiempos antiguos; pero algunas ideas armenias y aún más las que descienden de generaciones patriarcales son difíciles de cambiar, porque son cerradas, machistas y muy antiguas; pero no son ideas musulmanes como normalmente muchos creen. No nos guiemos por las diásporada armenia distribuida en todos los países del mundo de acuerdo a sus ideologías de diferentes cruzas étnicas. Contemplemos que los naturales armenios que habitan armenia son muy diferentes a los descendientes dejados en los demás países producto de la inmigración por la guerra.

Tampoco quiero que se confunda un verso de mi poema que dice: “Cuando se sienta grande,
joven y hermosa sin temor a mostrar su belleza
detrás del velo que la oculta,” (que pueden asociar con la idea musulmana del Hiyab “el velo que cubre la cabeza y el pecho de la mujer en pubertad”

Quiero que quede claro que use el término en sentido alegórico, ya que inmediatamente aclaro “detrás de los pantalones machistas que la postergan…” para presentar una idea de la mujer alejada fuera de las mentes cerradas.

Pero quiero aclarar que nunca fue una costumbre armenia que la mujer ande con su rostro cubierto en sociedad. Si bien puede ser una costumbre implementada para las mujeres “Kurdas” que habitan armenia.


Un abrazo grande y un saludo con toda mi admiración hacia su persona, estimado Eduardo.
 
Un día la mujer se cansará de tener siempre la boca limpia,
de ser simplemente un nombre sin letras propias,
de que sus palabras no vomiten
de una vez por todas
los estúpidos principios;
para así
bañar a sus sueños en las aguas turbias
que les generan a esos fósiles hábitos
repugnancia.

Es que un día la mujer de Ereván
estará muy cansada
de no poder levantarse de la sobremesa
sólo para ir a lavar la vajilla,
de no poder brindar con anís
y salir a la calle para encender un cigarrillo
en la veda de la noche vestida de azul.

Cuando se sienta grande,
joven y hermosa sin temor a mostrar su belleza
detrás del velo que la oculta, detrás de los pantalones machistas
que la postergan con su ritual doméstico
de las alas de piedra del alma de la voz.

Cuando se sienta más viva que una no nacida,
idea rota del decoro,
y sus ojos se pinten sin inquietudes,
y sus lágrimas se sequen al viento de un nuevo albor,
y sus cabellos se suelten
como dianas de estrellas en un espectáculo
de expansión de horizontes.

Tal vez en otro tiempo, en otra historia
de humos que no son únicamente los del incienso,
de costumbres ya rancias en sus urnas de tabúes.

Tal vez, solo tal vez…
Un día entrará por la puerta de su casa
con la frente en alto, con la mirada sin disipar
y escupirá sobre ellos
y también sobre sí misma
porque en una era ancestral los parió sin conciencia.
Mis aplausos a este magnífico poema, Daniel. Me encantó!
 

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