Sira
Poeta fiel al portal
Sueños imperfectos
Llevo tu nombre grabado a fuego en el alma.
No llores, pues, mi agridulce amor baldío
tras los pasos de mi marcha...
He apurado el cáliz de tus fúlgidas lágrimas
encarnadas, arropada por el calor de tu
cuerpo yaciendo junto al mío, al amparo
de la sombría oscuridad que, sigilosa,
a nuestro alrededor se derramaba.
Así te conservo contra viento y marea
en mis recuerdos: trocando caricias castas
por interminables, húmedos besos
de consolación y emoción preñados.
Imbricando, con incansable tesón,
dos melodías disonantes y desatinadas,
hermosas e irrepetibles, quebradizas
y malogradas; condenadas a la ext¡nción.
Todo aquello que evocas en mí lo venero
ya sin trabas, mi más glorioso, truncado,
imperfecto sueño y perenne amor...
Mas yo continuaré alimentándote con
la sangre que mana de las llagas de mi
pecho herido, resguardándote por siempre
a salvo, muy dentro de mi corazón.
Llevo tu nombre grabado a fuego en el alma.
No llores, pues, mi agridulce amor baldío
tras los pasos de mi marcha...
He apurado el cáliz de tus fúlgidas lágrimas
encarnadas, arropada por el calor de tu
cuerpo yaciendo junto al mío, al amparo
de la sombría oscuridad que, sigilosa,
a nuestro alrededor se derramaba.
Así te conservo contra viento y marea
en mis recuerdos: trocando caricias castas
por interminables, húmedos besos
de consolación y emoción preñados.
Imbricando, con incansable tesón,
dos melodías disonantes y desatinadas,
hermosas e irrepetibles, quebradizas
y malogradas; condenadas a la ext¡nción.
Todo aquello que evocas en mí lo venero
ya sin trabas, mi más glorioso, truncado,
imperfecto sueño y perenne amor...
Mas yo continuaré alimentándote con
la sangre que mana de las llagas de mi
pecho herido, resguardándote por siempre
a salvo, muy dentro de mi corazón.