Sueños Vividos

Kein Williams

Poeta fiel al portal
Dicen que el alma se desprende del cuerpo
cuando estás soñando con mundos nuevos
vives situaciones que tú nunca has vivido
y conoces sitios a los que nunca has ido.

Ahí conocí a Perla en medio de la alameda
con un vestido rosa y un aroma a azucenas
la vi y le pregunté: ¿Perdón, dónde estamos?
me dijo: No sé, parece que me he extraviado.

Le dije: ¿Será que puedo hacerte compañía?
Me respondió su cuerpo caminando a mi lado
- Primera vez que hablo con alguien extraño
aunque la verdad no me das mala espina.

Los árboles hacían reverencia a sus pasos
las aves comentaban su inmensa belleza
y casi sin quererlo la tomé del brazos
pero aparecieron 3 sombras negras.

Nos atacaron sin darnos previo aviso
luché con mi vida para así protegerla
se abrían agujeros en medio del piso
caímos las sombras y yo, menos ella.

De pronto me vi en un lugar de fantasía
caminé entre elfos que me saludaban
me vi en un lago de aguas cristalinas
me vi pero no pude reconocer mi cara.

Un hada que volaba por el bosque
me dijo: Te infectaron las sombras
debes averiguar cual es mi nombre
y te ayudaré si es que me nombras.

- ¿Por qué no me ayudas en este momento?
Porque eso es algo que no me está permitido
ve al Monte Inías de Rottan, busca el templo
ahí verás mi nombre escrito en un viejo libro.

Pero ten cuidado con el centauro
es celoso de quien va a su terreno
es el guardián del bosque encantado
míralo a los ojos y háblale muy sereno.

Si es que te liberas volverás a verla
ella corre peligro si es que está sola
de pronto me imagine a la pobre Perla
siendo atacada por las malditas sombras.

El aire era pesado lleno de azufre
no sé cómo yo me mantuve en píe
océanos de fuego, almas que sufren
seres que habían perdido toda la fe.

Crucé una gruta y llegué a otro mundo
el pasto brillaba como lleno de estrellas
un galope sonaba con compás iracundo
era el centauro que venía como centella.

Yo quise ocultarme en medio de un árbol
pero el árbol se volvió invisible y él me vio
me apunto y me dijo- ¿Quién eres extraño?
Lo miré fijo y le dije: Soy el árbol que nació.

La magia que tú desprendes me creó
orgulloso de si mismo dijo: Me llamo Armänd
- Ahora serás mi hijo y yo seré tu Dios
- Entonces padre ayúdame a ayudar.

- ¿Qué es lo que debo hacer por ti?
Llévame a Inías de Rottan y déjame ahí
fuimos por senderos repleto por las flores
dónde el arco iris fabricaba sus colores.

Me dejó en la cúspide y se despidió
busqué el libro para liberar el hechizo
¡Clemenza! - De pronto ella apareció
y sin oír el conjuro me hallé en el piso.

Perla me tomó del brazo y me abrazó
me dijo creí que no volvería a verte más
la miré a los ojos y me vi en su corazón
entonces me acerqué para poderla besar.

De pronto una mano me trajo a la realidad
- ¿A qué hora piensas despertar dormilón?
¿Era un sueño? ¿Dónde quedó esa felicidad?
Sí, era tan solo un sueño y hallé todo lo mejor.

El desayuno era insípido, pensé en ella
en el trabajo el jefe me dio un paquete
llévalo urgente a este hotel 5 estrellas
"Hotel Camino Real" 4to Anillo # 1587.

Dejé la encomienda y caminé por las calles
de pronto me vi en medio de una alameda
yo empecé a reconocer algunos detalles
¡Fue Aquí! Aquí es donde conocí a Perla.

Miré a todas partes por si ella aparecía
pero no había caso ella nunca vendría
fue tan solo un sueño, ella no es real
es fruto de lo que mi mente osó crear.

Derrotado y resignado volví a mi casa
la vi, era ella pero en una silla de ruedas
¡Perla, Dios Mío! Dime que es lo que pasa
me miró pero no hubo ninguna respuesta.

Quería abrazarme y los brazos no subían
yo lloraba y su risa me hacía un coro sutil
pensé que no te vería nunca más en mi vida
pero gracias a Dios hoy estás aquí junto a mí.

Una voz me grito: ¡¡¡Deja a mi hija en paz!!!
Su madre salió rápido para poder protegerla
le dije: Señora perdón, no la voy a lastimar
¿Quién eres? ¿Qué quieres con mi Perla?.

Le conté mi sueño y me miró atenta
es increíble todo lo que me cuentas
mi niña nació con una enfermedad
el mal de ondina es una crueldad.

Le dije adiós y volví cada día
fue la mujer que siempre soñé
en sueños al menos ella era mía
allí donde a veces fue que la hallé

Un día no apareció más
se fue más allá del sueño
su muerte me puse a llorar
lloré igual que un pequeño.

Desde entonces recuerdo
a la dueña de mis sueños.
 

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