Sueños y Espinas
Por tu reservada impasibilidad velados presiento hoy mil placeres prometidos,
curiosos...
consentidos...
reprimidos...
fuerzas en busca de cauces ignorados.
Anoche soñé que ese dique se rompía,
que el ímpetu de tu ser lo quebraba y sin muros tu apetencia,
así lo intuía,
fue voluptuosa y su materia quemaba.
En mi ensueño te capturé y fuiste mía,
juntos en nuestro paraíso cabalgamos,
sin rubores,
en loco frenesí retozamos y dictamos al amor triunfante sinfonía.
Lúcido fue el impacto de soñarme tuyo,
mi ser se fundía en tu ser y así te amé,
para mi espíritu tu placer fue un arrullo,
biorritmo que para mi eternidad reclamé.
Embriagada de la gula del deseo te vi,
quise despertar,
fallecer,
más no podía,
cantaba tu alma enamorada y yo sufrí,
afligido solloce por tu indiferencia fría.
Presentí y también soñé que te perdía,
que le hurtabas a mi ser toda alegría al no amar más
y sentir tan solo calma por este infeliz que acariciara tu alma.
Al final desperté azorado por esa pena que resiente la cruel verdad inatacable,
atendí desolado a su aviso inapelable,
que hiere mi corazón cuando barrena.
Quise olvidar que para ti sólo fui juego,
está clavado en mi recuerdo tu desdén,
la encubierta espina del rosal de fuego que tragedia vuelve el prometido edén.
Por tu reservada impasibilidad velados presiento hoy mil placeres prometidos,
curiosos...
consentidos...
reprimidos...
fuerzas en busca de cauces ignorados.
Anoche soñé que ese dique se rompía,
que el ímpetu de tu ser lo quebraba y sin muros tu apetencia,
así lo intuía,
fue voluptuosa y su materia quemaba.
En mi ensueño te capturé y fuiste mía,
juntos en nuestro paraíso cabalgamos,
sin rubores,
en loco frenesí retozamos y dictamos al amor triunfante sinfonía.
Lúcido fue el impacto de soñarme tuyo,
mi ser se fundía en tu ser y así te amé,
para mi espíritu tu placer fue un arrullo,
biorritmo que para mi eternidad reclamé.
Embriagada de la gula del deseo te vi,
quise despertar,
fallecer,
más no podía,
cantaba tu alma enamorada y yo sufrí,
afligido solloce por tu indiferencia fría.
Presentí y también soñé que te perdía,
que le hurtabas a mi ser toda alegría al no amar más
y sentir tan solo calma por este infeliz que acariciara tu alma.
Al final desperté azorado por esa pena que resiente la cruel verdad inatacable,
atendí desolado a su aviso inapelable,
que hiere mi corazón cuando barrena.
Quise olvidar que para ti sólo fui juego,
está clavado en mi recuerdo tu desdén,
la encubierta espina del rosal de fuego que tragedia vuelve el prometido edén.