El Cielo de Octubre
Poeta asiduo al portal
Ella me miró, y no necesité nada más.
No necesité su nombre, ni su estado civil,
ni siquiera saber de dónde venía
o su momento favorito para besar.
(Siempre).
Mis pies querían huir,
escabullirme de la presión de unos besos,
exiliar mi alma en la tierra infernal de un abismo
con la frente alta y los pasos contados.
Pero mi corazón estaba anclado en tu mirada
y no necesité nada más.
Ayer te decía bella y hermosa, hoy solo puedo llamarte amor,
mientras la luna acuchilla cada palabra que escribo
y me enseña sus dientes, lista para atacar.
Dulce es la muerte de boca que muerde sin besar,
cayeron dos puntos suspensivos
con los que esta historia iba a acabar.
No necesité su nombre, ni su estado civil,
ni siquiera saber de dónde venía
o su momento favorito para besar.
(Siempre).
Mis pies querían huir,
escabullirme de la presión de unos besos,
exiliar mi alma en la tierra infernal de un abismo
con la frente alta y los pasos contados.
Pero mi corazón estaba anclado en tu mirada
y no necesité nada más.
Ayer te decía bella y hermosa, hoy solo puedo llamarte amor,
mientras la luna acuchilla cada palabra que escribo
y me enseña sus dientes, lista para atacar.
Dulce es la muerte de boca que muerde sin besar,
cayeron dos puntos suspensivos
con los que esta historia iba a acabar.
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