Suny…, nombre de arbusto o de madreselva,
aroma a hortensias y capulíes.
¿Quién sabrá ahora de dónde viene
esa nostalgia que en ti hermosea…? Quizás
de Lima, o tu tierra andina… de una flor
yerta en el Jequetepeque.
Tus labios blancos… como de nieve
son de sonrisas que nunca ríen
sobre llanuras de piel dorada.
Tus apellidos que son de Reina
-oh, dulce mirada- son españoles, (mas…
viene de Chumbe tu voz serrana.)
Tu pelo es negro… como una ermita
donde se esconde la luz del cielo.
Tus ojos de agua miran la nada
rastreando espectros de cordillera,
interrogando por sus ancestros
que andan perdidos, o se han disuelto.
Ahora tus hombres son sanfernandos,
que no se acuerdan de Cumbemayo.
Abriendo el valle, el Mashcón y el Chonta
de tus recuerdos bajando el cerro;
de Kashamarca nunca te olvidas: lo llevas
dentro ¡Ven…, dame un beso, tú…
desdeñosa! ¡pues
desde lo alto de tu montaña,
eres recelosa! —oh…, grácil fruto
de árbol desierto.
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