Nommo
Poeta veterano en el portal
Somos familia.
Ángeles caminantes.
Conciliamos el sueño, con diligencia.
Entramos en estado de Alfa, que es en duermevela, y en vigilia.
Abrimos la mente. Damos cobijo al espíritu. Nos mantenemos al margen del mundanal ruido.
Junto a Cupido.
Y abrimos el corazón.
Para crear y latir, y expandirnos y explotar, y sentir la inexistencia...
Insistencia.
Propia del médico dentista. Y también, del buen ajedrecista. Jugadas inventivas, con intención.
Pues intención es efecto.
Y el Cosmos, perfecto.
Pero necesita muchísimos planetas habitados, constantemente.
150.000 billones, o más. Santo Tomás...
Incrédulo. Vida mía, ¡ Sonríe ! Eres santo, justo e inocente. No te has pervertido, aún.
Y yo te quiero.
Pero mi soledad, prefiero.
Sillas y ceniceros.
Porque al fin y al cabo, existimos.
Connotación inanimada e inerte. Connotación de mobiliario urbano.
Connotación de lo que nunca cambia.
Estridencia.
Insolencia.
Incongruencia. ¿ Cómo insistir ? Para dejar atrás ese Reino de las cosas que se reiteran.
Y que abundan. Y que nos convienen. Y que inventamos. Nos serenan.
Ángeles caminantes.
Conciliamos el sueño, con diligencia.
Entramos en estado de Alfa, que es en duermevela, y en vigilia.
Abrimos la mente. Damos cobijo al espíritu. Nos mantenemos al margen del mundanal ruido.
Junto a Cupido.
Y abrimos el corazón.
Para crear y latir, y expandirnos y explotar, y sentir la inexistencia...
Insistencia.
Propia del médico dentista. Y también, del buen ajedrecista. Jugadas inventivas, con intención.
Pues intención es efecto.
Y el Cosmos, perfecto.
Pero necesita muchísimos planetas habitados, constantemente.
150.000 billones, o más. Santo Tomás...
Incrédulo. Vida mía, ¡ Sonríe ! Eres santo, justo e inocente. No te has pervertido, aún.
Y yo te quiero.
Pero mi soledad, prefiero.
Sillas y ceniceros.
Porque al fin y al cabo, existimos.
Connotación inanimada e inerte. Connotación de mobiliario urbano.
Connotación de lo que nunca cambia.
Estridencia.
Insolencia.
Incongruencia. ¿ Cómo insistir ? Para dejar atrás ese Reino de las cosas que se reiteran.
Y que abundan. Y que nos convienen. Y que inventamos. Nos serenan.
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