Cafla
Poeta recién llegado
Esta no superación de etapa,
mejor dicho, tu etapa, nuestra faceta,
es insana, masoquista, venosa,
pero creo que así como yo te pido que me dejes ir,
secretamente yo tampoco lo estoy haciendo y
te cargo toda la responsabilidad a ti.
Requiero terapia para sacar esa obstinación,
la de nosotros, lo que solíamos ser y cómo nos sentíamos;
junto con la búsqueda de respuestas al daño más que causado.
La superación me hace querer no despertar
porque no me acompaña, no se integra a mi mente, no es parte de mí.
Estoy en tratamiento, en dejar que cierta música me transporte
a una agonía fresca que dejaste, esa que siento, saboreo aún,
como si retrocediera justo en ese acongojado momento,
esos segundos cruciales cuando te dicen la peor noticia,
cuando las palabras de desengaño y deslealtad
salen de la boca de la persona que amas y supuestamente te ama a ti.
Aceptar lo que pasó, sin preguntar por qué sucedió,
y si llego a aceptarte otra vez, recibirte con todo eso incluido, sin reproches.
Ya no quiero escribir de lamentos, de causas o raíces de tus errores,
la etapa debe finalizar, pero naturalmente
también transmutará y con ella vendrán
muchas y nuevas equivocaciones más... es la ley de la vida.
mejor dicho, tu etapa, nuestra faceta,
es insana, masoquista, venosa,
pero creo que así como yo te pido que me dejes ir,
secretamente yo tampoco lo estoy haciendo y
te cargo toda la responsabilidad a ti.
Requiero terapia para sacar esa obstinación,
la de nosotros, lo que solíamos ser y cómo nos sentíamos;
junto con la búsqueda de respuestas al daño más que causado.
La superación me hace querer no despertar
porque no me acompaña, no se integra a mi mente, no es parte de mí.
Estoy en tratamiento, en dejar que cierta música me transporte
a una agonía fresca que dejaste, esa que siento, saboreo aún,
como si retrocediera justo en ese acongojado momento,
esos segundos cruciales cuando te dicen la peor noticia,
cuando las palabras de desengaño y deslealtad
salen de la boca de la persona que amas y supuestamente te ama a ti.
Aceptar lo que pasó, sin preguntar por qué sucedió,
y si llego a aceptarte otra vez, recibirte con todo eso incluido, sin reproches.
Ya no quiero escribir de lamentos, de causas o raíces de tus errores,
la etapa debe finalizar, pero naturalmente
también transmutará y con ella vendrán
muchas y nuevas equivocaciones más... es la ley de la vida.