El dolor de lo conocido
Poeta recién llegado
¡Ayer que te tenía el cosmos era bello!
Hoy en cambio el éter revienta en mil pedazos.
Hay un fétido olor a muerte en todo aquello.
Mi cuerpo está vacío y mi alma en tus brazos.
Las cuevas reverberan mi grito no expresado.
El agua de los lagos mis lágrimas transporta.
Los árboles susurran mi amor acobardado
y vago por el mundo fingiendo que no importa.
En medio el caos de mis sueños muertos
recojo los fragmentos de mis esperanzas rotas,
de mi orgullo sólo quedan jirones inciertos.
Mi sangre se ha vertido en un sinfín de gotas
En alguna parte he extraviado mis anhelos,
he perdido esta guerra y tú saliste triunfante.
Mi súplica vuelta pregunta acomete en los cielos
¿No le regalas la muerte a un soldado agonizante?
Rebeca Mejía Yépez
Hoy en cambio el éter revienta en mil pedazos.
Hay un fétido olor a muerte en todo aquello.
Mi cuerpo está vacío y mi alma en tus brazos.
Las cuevas reverberan mi grito no expresado.
El agua de los lagos mis lágrimas transporta.
Los árboles susurran mi amor acobardado
y vago por el mundo fingiendo que no importa.
En medio el caos de mis sueños muertos
recojo los fragmentos de mis esperanzas rotas,
de mi orgullo sólo quedan jirones inciertos.
Mi sangre se ha vertido en un sinfín de gotas
En alguna parte he extraviado mis anhelos,
he perdido esta guerra y tú saliste triunfante.
Mi súplica vuelta pregunta acomete en los cielos
¿No le regalas la muerte a un soldado agonizante?
Rebeca Mejía Yépez