Apiádate de mí
como si fuese un verso roto
cojeando por el aire;
un libro enmohecido,
medio litro de sol perdido en el desastre,
un árbol desahuciado, una caricia
interrumpida
por la furia de la tarde.
Como si fuese un viejo parque abandonado
por las aves
y los niños,
una alma atropellada a media calle
aullando para todos y por nadie...
Apiádate de mí
como una esposa sorprendida por su amante
en el engaño
inevitable.
Mira mi corazón, mira la tarde en que se hunde
y que renace
sólo para decir:
Apiádate,
apiádate de mí como mis manos
solidarias
que van tocando puertas sin estreno
y buscan tactos nuevos
que su dolor acalle.
Como nunca lo hiciste
cuando te suplicaba una caricia,
entre mis miedos nocturnales,
apiádate de mí:
no vuelvas a buscarme.
como si fuese un verso roto
cojeando por el aire;
un libro enmohecido,
medio litro de sol perdido en el desastre,
un árbol desahuciado, una caricia
interrumpida
por la furia de la tarde.
Como si fuese un viejo parque abandonado
por las aves
y los niños,
una alma atropellada a media calle
aullando para todos y por nadie...
Apiádate de mí
como una esposa sorprendida por su amante
en el engaño
inevitable.
Mira mi corazón, mira la tarde en que se hunde
y que renace
sólo para decir:
Apiádate,
apiádate de mí como mis manos
solidarias
que van tocando puertas sin estreno
y buscan tactos nuevos
que su dolor acalle.
Como nunca lo hiciste
cuando te suplicaba una caricia,
entre mis miedos nocturnales,
apiádate de mí:
no vuelvas a buscarme.