El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Babel,
Al oeste de un rio muy, muy ancho.
Crecimos,
Y nadie nunca entendió más a nadie.
Quedaron los autitos oxidándose en la vereda,
Y esa inocencia de pibe.
De jugar con cualquiera,
Color de piel, religión,
Dinero,
Viniera de donde viniera.
Ahora nos han dado el triste honor de ser soldados.
De cuidar nuestro hermoso montón de nada.
De ponerle excusas a la solidaridad.
Y rejas a las ventanas.
¿Cómo es que cambiamos tanto?, me pregunto.
Mientras otros, sin preguntarse nada,
van arrasando.
Crecimos en altura,
Se atrofió esa sonrisa de pibe,
se enturbió la mirada.
Quedó desinflándose como esperanzas la pelota con la que jugábamos .
Rebotaba contra los coches estacionados que aún no tenían alarmas.
La sirena se escuchó encantándonos a todos.
Todos a sus casas.
Nadie tiene tiempo para nadie es la consigna.
Que si nos juntamos es posible que nos ayudemos.
Y si nos ayudamos,
no necesitaríamos que nos cuiden tanto los mercenarios del estado.
Ni que nos arrullen con programas pensados en la letrina.
Ni que nos cobren por enrejarnos.
Ni que perdiéramos esa inocencia de pibe
de jugar con cualquiera.
Color de piel,
religión,
dinero,
Viniera de donde viniera.
(Título extraído de un tango Piazzolla- Solanas)
Al oeste de un rio muy, muy ancho.
Crecimos,
Y nadie nunca entendió más a nadie.
Quedaron los autitos oxidándose en la vereda,
Y esa inocencia de pibe.
De jugar con cualquiera,
Color de piel, religión,
Dinero,
Viniera de donde viniera.
Ahora nos han dado el triste honor de ser soldados.
De cuidar nuestro hermoso montón de nada.
De ponerle excusas a la solidaridad.
Y rejas a las ventanas.
¿Cómo es que cambiamos tanto?, me pregunto.
Mientras otros, sin preguntarse nada,
van arrasando.
Crecimos en altura,
Se atrofió esa sonrisa de pibe,
se enturbió la mirada.
Quedó desinflándose como esperanzas la pelota con la que jugábamos .
Rebotaba contra los coches estacionados que aún no tenían alarmas.
La sirena se escuchó encantándonos a todos.
Todos a sus casas.
Nadie tiene tiempo para nadie es la consigna.
Que si nos juntamos es posible que nos ayudemos.
Y si nos ayudamos,
no necesitaríamos que nos cuiden tanto los mercenarios del estado.
Ni que nos arrullen con programas pensados en la letrina.
Ni que nos cobren por enrejarnos.
Ni que perdiéramos esa inocencia de pibe
de jugar con cualquiera.
Color de piel,
religión,
dinero,
Viniera de donde viniera.
(Título extraído de un tango Piazzolla- Solanas)