Ivan Angulo
Poeta recién llegado
Esculpiré en mis labios tu sonrisa sincera y húmeda
Como el pasto cuando llueve al pasar
Una noche eterna
Una estrellita fugaz cargando mil deseos
Mil promesas
Cuya esencia perece en el viento, mas no en el alma
Suave como la brisa
Cálida como un nido espeso
De algodón y pólvora
Que el amor es potencia y acto
Un instinto vulnerable
Una hoja de papel que arde en cada verso
La eclosión volátil del cardio
En su contienda incansable contra el seso
Gris
Con olor a quien piensa demasiado
Bajo el árbol de la inocencia
Su docta ignorancia
La verdad revelada en cada beso
En cada ausencia melancólica
Que extorsiona sincera la garganta
Es más exacta que la métrica
Y la física y el álgebra
Es el producto incalculable de ambas vidas
Cuyos vacíos se llenan mutuamente
Cuya fuerza radica
En la debilidad humana, sensible
Dispuesta a aceptar que falta algo
Que el otro posee
Y comparte
El llanto, la alegría, la calma
El consuelo piadoso de una mano inesperada
Sosteniendo un paraguas
En la más triste tormenta
Somos ambos mar y río
Como agua que fluctúa entre las grietas
Desembocamos donde el otro internamente
Una infusión cortante
Una mezcla de sabores, aromas...
Y sangre
La presión inexorable del tiempo
Nos funde lentamente
En un punto infinito
Un destino ciego
Este placer incoherente que respira, siente y ama
Tan inconcebible
Como la chispa que enciende bajo el agua
Pero tan real
Como este cuerpo
Es cada margarita deshojada
Cada rayito de sol guardado bajo la almohada
Cada agujero negro
Que vislumbra cercano otro agujero negro
Devorándose
El espacio, el tiempo
La realidad inmaterial, inmortal, espiritual
Y eterna
Donde solo caben dos
Nosotros dos
Y solo los dos por toda la vida
Y la muerte.
Como el pasto cuando llueve al pasar
Una noche eterna
Una estrellita fugaz cargando mil deseos
Mil promesas
Cuya esencia perece en el viento, mas no en el alma
Suave como la brisa
Cálida como un nido espeso
De algodón y pólvora
Que el amor es potencia y acto
Un instinto vulnerable
Una hoja de papel que arde en cada verso
La eclosión volátil del cardio
En su contienda incansable contra el seso
Gris
Con olor a quien piensa demasiado
Bajo el árbol de la inocencia
Su docta ignorancia
La verdad revelada en cada beso
En cada ausencia melancólica
Que extorsiona sincera la garganta
Es más exacta que la métrica
Y la física y el álgebra
Es el producto incalculable de ambas vidas
Cuyos vacíos se llenan mutuamente
Cuya fuerza radica
En la debilidad humana, sensible
Dispuesta a aceptar que falta algo
Que el otro posee
Y comparte
El llanto, la alegría, la calma
El consuelo piadoso de una mano inesperada
Sosteniendo un paraguas
En la más triste tormenta
Somos ambos mar y río
Como agua que fluctúa entre las grietas
Desembocamos donde el otro internamente
Una infusión cortante
Una mezcla de sabores, aromas...
Y sangre
La presión inexorable del tiempo
Nos funde lentamente
En un punto infinito
Un destino ciego
Este placer incoherente que respira, siente y ama
Tan inconcebible
Como la chispa que enciende bajo el agua
Pero tan real
Como este cuerpo
Es cada margarita deshojada
Cada rayito de sol guardado bajo la almohada
Cada agujero negro
Que vislumbra cercano otro agujero negro
Devorándose
El espacio, el tiempo
La realidad inmaterial, inmortal, espiritual
Y eterna
Donde solo caben dos
Nosotros dos
Y solo los dos por toda la vida
Y la muerte.