SUSPIROS DEL ALMA
En cada página de mi alma,
hay un suspiro refulgente
-cual maravilla de rocío-
que le sonríe al valle, al alborear.
Pero hay, a veces,
palabras de silencio
-cual grumos de arena en desierto-
que sólo saben a soledad y melancolía.
Brota, en ocasiones, del alma un circo
donde la poesía se viste de payaso
y nos arranca una risotada.
En cada página del alma,
hay fuentes de diversas índoles:
como el odio del fuego,
que arde la conciencia.
O como los jubilosos pájaros
de la selva
o como las mariposas
aladas de un paraíso inventado.
En cada página de mi alma,
hay un suspiro de amor:
como la lealtad de la alborada,
que siempre nos abraza
con sus árboles y playas;
y, continuamente, nos orienta
con la luminaria de sus ojos.
En cada página de mi alma,
hay un suspiro refulgente
-cual maravilla de rocío-
que le sonríe al valle, al alborear.
Pero hay, a veces,
palabras de silencio
-cual grumos de arena en desierto-
que sólo saben a soledad y melancolía.
Brota, en ocasiones, del alma un circo
donde la poesía se viste de payaso
y nos arranca una risotada.
En cada página del alma,
hay fuentes de diversas índoles:
como el odio del fuego,
que arde la conciencia.
O como los jubilosos pájaros
de la selva
o como las mariposas
aladas de un paraíso inventado.
En cada página de mi alma,
hay un suspiro de amor:
como la lealtad de la alborada,
que siempre nos abraza
con sus árboles y playas;
y, continuamente, nos orienta
con la luminaria de sus ojos.