Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo quiero, un poco antes de morir,
que en vuelo remolón de palomilla,
una taberna de viejo mostrador,
me llame a triste luz, cual luz divina.
Y al tener, aún sediento el corazón,
no quiero entonces, ¡mi copa vacía!
Quiero... ¡tomarme un trago vivo!
Que trascienda la muerte ¡y siga y siga!
Que se junte con el trago de la ronda,
de los amigos que reúna en la otra vida.
Así, como cuando voy al pueblo
y me encuentro con la gente conocida.
Quizá, entre parroquianos del ayer,
ya saciada mi muerte empedernida,
yo busque esos dos muertos, por saber,
como son, el Derecho y la Justicia.
Y a ti, perdido amor, que estás allí...
-ya que ¡tanto! soñé tras tu partida-
por nostalgia de ti, cuando me muera,
quiero hacerte sin sueño, una caricia.
Hermano mostrador. Taberna triste.
Ya siento el corazón... ¡copa vacía!
¡Sírveme inspiración para estos versos!
Así llego, ¡cantando...! a la otra vida.
¡Quiero el rojo punzó de un vino en alto!
Como única flor, por despedida.
Quiero... ¡tomarme un trago vivo!
Que trascienda la muerte ¡y siga y siga...!
©Juan Oriental
que en vuelo remolón de palomilla,
una taberna de viejo mostrador,
me llame a triste luz, cual luz divina.
Y al tener, aún sediento el corazón,
no quiero entonces, ¡mi copa vacía!
Quiero... ¡tomarme un trago vivo!
Que trascienda la muerte ¡y siga y siga!
Que se junte con el trago de la ronda,
de los amigos que reúna en la otra vida.
Así, como cuando voy al pueblo
y me encuentro con la gente conocida.
Quizá, entre parroquianos del ayer,
ya saciada mi muerte empedernida,
yo busque esos dos muertos, por saber,
como son, el Derecho y la Justicia.
Y a ti, perdido amor, que estás allí...
-ya que ¡tanto! soñé tras tu partida-
por nostalgia de ti, cuando me muera,
quiero hacerte sin sueño, una caricia.
Hermano mostrador. Taberna triste.
Ya siento el corazón... ¡copa vacía!
¡Sírveme inspiración para estos versos!
Así llego, ¡cantando...! a la otra vida.
¡Quiero el rojo punzó de un vino en alto!
Como única flor, por despedida.
Quiero... ¡tomarme un trago vivo!
Que trascienda la muerte ¡y siga y siga...!
©Juan Oriental