coral
Una dama muy querida en esta casa.
Taciturna
Era una anciana pálida y sombría,
sus marchitas mejillas parecían
dos hojas caídas en otoño.
sus marchitas mejillas parecían
dos hojas caídas en otoño.
Muchos quisieron preguntarse,
si alguna vez tuvo un rostro de amapola
o sí en sus ojos tristes y profundos
brillò la luz ardiente del amor.
si alguna vez tuvo un rostro de amapola
o sí en sus ojos tristes y profundos
brillò la luz ardiente del amor.
¡Si alguna vez mi rostro taciturno!
marchito por el tiempo y por el mundo
no reflejan la dicha de otros días,
o mis ojos cansados y faltos de alegría
no tienen el brillo ardiente de un amor...
marchito por el tiempo y por el mundo
no reflejan la dicha de otros días,
o mis ojos cansados y faltos de alegría
no tienen el brillo ardiente de un amor...
... Gritaré a aquellos que quieran preguntarse,
¡que hace mucho, mucho lloraron con fervor!
y que brillaron, mucho antes de secarse
¡y se extasiaron con la dulce mirada del amor!.
¡que hace mucho, mucho lloraron con fervor!
y que brillaron, mucho antes de secarse
¡y se extasiaron con la dulce mirada del amor!.
Prudencia Arenas
Coral
Coral