BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Escucha, hijo, escucha,
cava profundamente,
con tu piqueta de albas,
la luna oculta de mi rostro.
Cerca de las últimas lagunas,
donde se acrecientan los mensajes,
donde se pare con muletas en las manos,
y donde el cielo azul es un muro
lleno de humedades.
Cava hijo mío,
adentro del cieno y fuera de las lamparillas,
donde nadie cabe, y se adentran únicamente
los tallos sin flores verticales.
Y entre los estambres de estas mismas flores,
recuerda a tu padre, nacido para la cosecha,
extraído de los pequeños manantiales sin dientes.
©
cava profundamente,
con tu piqueta de albas,
la luna oculta de mi rostro.
Cerca de las últimas lagunas,
donde se acrecientan los mensajes,
donde se pare con muletas en las manos,
y donde el cielo azul es un muro
lleno de humedades.
Cava hijo mío,
adentro del cieno y fuera de las lamparillas,
donde nadie cabe, y se adentran únicamente
los tallos sin flores verticales.
Y entre los estambres de estas mismas flores,
recuerda a tu padre, nacido para la cosecha,
extraído de los pequeños manantiales sin dientes.
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