Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
A los amantes sigilosos
que beben el agua rancia de los celos
y llaman heraldo alado a un prosaico latido
porque creen en la conexión inalámbrica
con facultad de médium;
a aquellos que la pared consume
porque esperan del amor un espejo
y se les cubre la voz de nitro
y duran un día con la cara de mil años
en el súbito gesto del estornudo;
a esos que la gangrena del camino
les trepa a las piernas
y afilan las esquinas
con su suspiro de apalear estrellas
y esperan que el álgebra se equivoque
a favor del milagro
y la coincidencia premeditada por siglos;
a los que padecen cálculos de ganas en los conductos
y quieren decir amor etéreo
cuando los sorprende la turgencia
que conmina al homicidio
y se levantan de su lecho vertical de pasar hambre
con el furor caníbal condenado a lamer moho;
a ti que sueñas con fustas
para esas espléndidas carnes de caballo,
pero te asfixias al oler una rosa
y buscas astillas de pasión en las bragas
y encuentras trozos de corazón en tu pañuelo;
a esas bocas adolescentes
con herpes de besos aplazados
y escorbuto de saliva unilateral
que regurgitan papilas mal digeridas
en palabras de aliento
que no resucitan a los muertos;
a todos ustedes, ¡idiotas!, que creen
en el amor verdadero,
les digo:
yo también.
que beben el agua rancia de los celos
y llaman heraldo alado a un prosaico latido
porque creen en la conexión inalámbrica
con facultad de médium;
a aquellos que la pared consume
porque esperan del amor un espejo
y se les cubre la voz de nitro
y duran un día con la cara de mil años
en el súbito gesto del estornudo;
a esos que la gangrena del camino
les trepa a las piernas
y afilan las esquinas
con su suspiro de apalear estrellas
y esperan que el álgebra se equivoque
a favor del milagro
y la coincidencia premeditada por siglos;
a los que padecen cálculos de ganas en los conductos
y quieren decir amor etéreo
cuando los sorprende la turgencia
que conmina al homicidio
y se levantan de su lecho vertical de pasar hambre
con el furor caníbal condenado a lamer moho;
a ti que sueñas con fustas
para esas espléndidas carnes de caballo,
pero te asfixias al oler una rosa
y buscas astillas de pasión en las bragas
y encuentras trozos de corazón en tu pañuelo;
a esas bocas adolescentes
con herpes de besos aplazados
y escorbuto de saliva unilateral
que regurgitan papilas mal digeridas
en palabras de aliento
que no resucitan a los muertos;
a todos ustedes, ¡idiotas!, que creen
en el amor verdadero,
les digo:
yo también.
5 de mayo de 2014