Sergio Delgado
Poeta recién llegado
Ayer estaba tan cerca de ti,
tus pezones latían,
sentía que palpitaban,
querían mi dedos y mi legua,
sobre ellos,
una gota de sudor resbalaba por tu cuello,
quedé mirándola extasiado,
deseándo ser ese liquido vital,
creo que llegaste a ese orgasmo,
tan deseado,
espontáneo,
natural,
formado por corrientes vitales,
luego fue el sudor de todo tu cuerpo,
que te envolvía.
No podías evitar sentir,
no podíamos evitar sentir,
fue demasiado para los dos,
pero tu movimiento de hembra salvaje,
me demostró como abordar esa nueva sensación,
y buscar un equilibrio sano,
simplemente entregándote al deleite,
a la furia,
al sudor,
nuestro sudor,
a tu deseo,
nuestro deseo,
a tu movimiento,
a nuestro movimiento,
Ayer estaba tan cerca de ti.
tus pezones latían,
sentía que palpitaban,
querían mi dedos y mi legua,
sobre ellos,
una gota de sudor resbalaba por tu cuello,
quedé mirándola extasiado,
deseándo ser ese liquido vital,
creo que llegaste a ese orgasmo,
tan deseado,
espontáneo,
natural,
formado por corrientes vitales,
luego fue el sudor de todo tu cuerpo,
que te envolvía.
No podías evitar sentir,
no podíamos evitar sentir,
fue demasiado para los dos,
pero tu movimiento de hembra salvaje,
me demostró como abordar esa nueva sensación,
y buscar un equilibrio sano,
simplemente entregándote al deleite,
a la furia,
al sudor,
nuestro sudor,
a tu deseo,
nuestro deseo,
a tu movimiento,
a nuestro movimiento,
Ayer estaba tan cerca de ti.