La Sexorcisto
Lluna V. L.
Tan enferma como yo,
directa hacia donde la Cordillera Penibética
se junta con el polvo del secarral albaceteño,
tan defenestrada como yo,
llena de amor radioactivo
descendiendo desde Ibiza con sus labios gomosos
para portar una tormenta de electricidad estática,
tan drogada como yo,
con sus manos llenas de uranio
buscando las partes íntimas de mi cuerpo blando,
pero yo ya he renunciado, ojerosa y paralizada
entre las ruinas de un corral
en las que balan cabras que no están
y hay pastores fantasmagóricos
deshaciéndose entre guijarros.
directa hacia donde la Cordillera Penibética
se junta con el polvo del secarral albaceteño,
tan defenestrada como yo,
llena de amor radioactivo
descendiendo desde Ibiza con sus labios gomosos
para portar una tormenta de electricidad estática,
tan drogada como yo,
con sus manos llenas de uranio
buscando las partes íntimas de mi cuerpo blando,
pero yo ya he renunciado, ojerosa y paralizada
entre las ruinas de un corral
en las que balan cabras que no están
y hay pastores fantasmagóricos
deshaciéndose entre guijarros.
Última edición: