Mario Quintana
Exp..
Para quedarse dormido en los tejados,
equilibrante, engargolado.
Presidarios discurren olvidando su destino
tal nosotros, todos.
Patios de luz se adjudican la luna
y absorben los meditabundos epílogos heridos.
Prólogos presagian penalidades.
Son brillantes, lo sabes,
poemarios domando como último artificio del crimen
el aburrimiento.
O penúltimos juegos irremediables
de perros intratables que agrietan tus nalgas con
su ruido,
y esas sombras ensucian a la vez tu vestido,
irradia aplausos del aire.
Siendo tan lejos Abril,
circula el tiempo aburrido,
desde lo alto,
equidistante.
equilibrante, engargolado.
Presidarios discurren olvidando su destino
tal nosotros, todos.
Patios de luz se adjudican la luna
y absorben los meditabundos epílogos heridos.
Prólogos presagian penalidades.
Son brillantes, lo sabes,
poemarios domando como último artificio del crimen
el aburrimiento.
O penúltimos juegos irremediables
de perros intratables que agrietan tus nalgas con
su ruido,
y esas sombras ensucian a la vez tu vestido,
irradia aplausos del aire.
Siendo tan lejos Abril,
circula el tiempo aburrido,
desde lo alto,
equidistante.