Tu transparencia frágil es la que me hace sentir.
Diáfana, cristalina como el arroyo.
Perdí el Norte en mi última escapada.
Y, como el naúfrago, te escribo.
Desde la botella vacía un mensaje de amor pero de despedida.
Como el último acto de una misa de requiem
donde el muerto soy yo y tu la luz del tunel.
Creo que estoy llegando a la otra orilla.
Si una lágrima asoma fugaz por tu mejilla
es que valió la pena conocernos.
Como dos fujitivos tu mirada en la mía y viceversa.
Te espero más alla donde no existe tiempo
ni edad y el cuerpo es solo pura luz.
Eternidad. Ni principio ni fin.
Por eso fuimos.
Tan solo conocernos era nuestro destino
y vivir alejados el uno del otro para andar el camino separados.
En un mundo que gira por inercia.
La nostalgia nos queda y el recuerdo
me ayuda a superar cada mañana
donde el sudor opaco en mi ventana
me niega tu paisaje.Diáfana, cristalina como el arroyo.
Perdí el Norte en mi última escapada.
Y, como el naúfrago, te escribo.
Desde la botella vacía un mensaje de amor pero de despedida.
Como el último acto de una misa de requiem
donde el muerto soy yo y tu la luz del tunel.
Creo que estoy llegando a la otra orilla.
Si una lágrima asoma fugaz por tu mejilla
es que valió la pena conocernos.
Como dos fujitivos tu mirada en la mía y viceversa.
Te espero más alla donde no existe tiempo
ni edad y el cuerpo es solo pura luz.
Eternidad. Ni principio ni fin.
Por eso fuimos.
Tan solo conocernos era nuestro destino
y vivir alejados el uno del otro para andar el camino separados.
En un mundo que gira por inercia.
La nostalgia nos queda y el recuerdo
me ayuda a superar cada mañana
donde el sudor opaco en mi ventana