Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Cuando las tempestades abandonan el cielo
caen como murciélagos al vuelo,
adentrándose en cuevas ya extinguidas
donde la luz obstruye las salidas
con la mirada impávida del mustio atardecer
gris, la gama intermedia del llover,
tu sonido conjuga con el eco
un verbo renacido sin grieta o recoveco.
Las extrañas funciones ancestrales,
permanecen al son de los astrales
giros y rotaciones,
todos sin dilaciones,
miembros unificados de tu mímica
bajo la ciencia infusa anterior a la química
y el dominio simbólico de las de los demás,
las fantasmagorías que tú iluminarás.
En el ámbito inhóspito, en la fe, a la deriva,
siempre estaré dispuesto a escribir, mientras viva,
tu historia sin tapujos,
viñetas sin dibujos,
letras sin poesía,
amor, te siento mía.
caen como murciélagos al vuelo,
adentrándose en cuevas ya extinguidas
donde la luz obstruye las salidas
con la mirada impávida del mustio atardecer
gris, la gama intermedia del llover,
tu sonido conjuga con el eco
un verbo renacido sin grieta o recoveco.
Las extrañas funciones ancestrales,
permanecen al son de los astrales
giros y rotaciones,
todos sin dilaciones,
miembros unificados de tu mímica
bajo la ciencia infusa anterior a la química
y el dominio simbólico de las de los demás,
las fantasmagorías que tú iluminarás.
En el ámbito inhóspito, en la fe, a la deriva,
siempre estaré dispuesto a escribir, mientras viva,
tu historia sin tapujos,
viñetas sin dibujos,
letras sin poesía,
amor, te siento mía.