Pepe Brg
Poeta recién llegado
Un dios me cuida,
como mis brazos alguna ves fueron tus soldados,
las noches eran escudos contra las balas del frío
mi cama la trinchera donde llorabas a carcajadas,
la única amante que tuve fue mi sensual imaginación
al recorrerte con la mirada, tarde tras tarde
provocando mil veces a tu falda tan brava,
Intocable entre los mortales, tabú para mis manos
rompecabezas de mis labios
tardaba una hora en descifrar tu punto de miel dulce,
una hora de pasión otra de labia
pero nada es imposible y yo soy aventurero de tus praderas
me sabía tu cuerpo de lunar a lunar,
Nunca te faltaron rosas, ni mucho menos sexo
la saliva que desprendía de mi boca
era tu alcohol añejo, tu sudor mi complemento
para el nutrimiento de mi piel,
tu sonrisa mi rompevientos para los días de llanto,
Un octubre caliente, partiste al triunfo
de una vida que te prometía estrellas de oro
ropa de plata, besos de vino tinto
suaves almohadas que no eran mi pecho
lo nuestro no fue si no una bella coincidencia
entre el tumulto de personas,
dos cuerpos deseando olvidar un pasado confuso
dos cuerpos en invierno y sin abrigo,
tú y yo al mismo tiempo en un solo cuerpo
rogando por amar,
por que aún estando lejos, sigue tu silueta en mi cama y tu aroma en mi cuello.
J Barragán
como mis brazos alguna ves fueron tus soldados,
las noches eran escudos contra las balas del frío
mi cama la trinchera donde llorabas a carcajadas,
la única amante que tuve fue mi sensual imaginación
al recorrerte con la mirada, tarde tras tarde
provocando mil veces a tu falda tan brava,
Intocable entre los mortales, tabú para mis manos
rompecabezas de mis labios
tardaba una hora en descifrar tu punto de miel dulce,
una hora de pasión otra de labia
pero nada es imposible y yo soy aventurero de tus praderas
me sabía tu cuerpo de lunar a lunar,
Nunca te faltaron rosas, ni mucho menos sexo
la saliva que desprendía de mi boca
era tu alcohol añejo, tu sudor mi complemento
para el nutrimiento de mi piel,
tu sonrisa mi rompevientos para los días de llanto,
Un octubre caliente, partiste al triunfo
de una vida que te prometía estrellas de oro
ropa de plata, besos de vino tinto
suaves almohadas que no eran mi pecho
lo nuestro no fue si no una bella coincidencia
entre el tumulto de personas,
dos cuerpos deseando olvidar un pasado confuso
dos cuerpos en invierno y sin abrigo,
tú y yo al mismo tiempo en un solo cuerpo
rogando por amar,
por que aún estando lejos, sigue tu silueta en mi cama y tu aroma en mi cuello.
J Barragán