viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llevo tanto tiempo en la tierra
que las palabras me saben a siglos,
y mi mirada es una penumbra ancestral
de un Sol que no se atreve a moverse.
De mi mismo a mí
hay tanta distancia
que no puede mesurarse.
Se bebe de un trago
disolviendo con violencia las entrañas.
No queda nada
y se empieza a vivir.
Como si una flor nos enseñara
que su efímera existencia
es la clave de la eternidad.
Poco es mucho, si lo es todo.
La muerte huele a vacío,
y a barro podrido y caliente.
Llevo tanto tiempo en la tierra,
que el olivo milenario
que nació en mi tumba,
cree que soy Dios.
Pero un dios muerto,
olvidado, ...
que es la única forma de matar un dios.
que las palabras me saben a siglos,
y mi mirada es una penumbra ancestral
de un Sol que no se atreve a moverse.
De mi mismo a mí
hay tanta distancia
que no puede mesurarse.
Se bebe de un trago
disolviendo con violencia las entrañas.
No queda nada
y se empieza a vivir.
Como si una flor nos enseñara
que su efímera existencia
es la clave de la eternidad.
Poco es mucho, si lo es todo.
La muerte huele a vacío,
y a barro podrido y caliente.
Llevo tanto tiempo en la tierra,
que el olivo milenario
que nació en mi tumba,
cree que soy Dios.
Pero un dios muerto,
olvidado, ...
que es la única forma de matar un dios.