Sobre las ramas brotaban los diamantes,
el viento abrigaba mil perfumes,
una lengua de agua caia de dos metros
el sol se deshojaba tras su color intenso.
Aquella voz de niña habia muerto,
su melena flotaba sonbre mi cuero
y los dedos ambos jugaban, a darse besos
La tarde era... Como era,
simplemente maravillosa.
Respirábamos juntos,
blancos de pensamientos,
mientras los minutos edificaban
un monumento de paz,
sobre un cuerpo con dos cerebros.
el viento abrigaba mil perfumes,
una lengua de agua caia de dos metros
el sol se deshojaba tras su color intenso.
Aquella voz de niña habia muerto,
su melena flotaba sonbre mi cuero
y los dedos ambos jugaban, a darse besos
La tarde era... Como era,
simplemente maravillosa.
Respirábamos juntos,
blancos de pensamientos,
mientras los minutos edificaban
un monumento de paz,
sobre un cuerpo con dos cerebros.