El trigo se balanceaba
Al tacto de la leve brisa
Mientras las amapolas,
Al resplandor de la tarde,
Sus pétalos rojos mostraban
Como lágrimas de sangre
Que del sol,
Con ternura,
Se despidieran y sollozaran.
Las risas de los niños
Llenaban la hera.
Jugaban a esconderse
Entre las espigas.
Los grillos su canción cantaban.
Los gorriones picoteaban
Las semillas caídas.
En ese momento
Posible pareciera
La paz en la tierra.
Todo estaba tranquilo.
Las piezas encajaban.
Tú me hablabas al oído
De cosas sencillas,
Cosas sin importancia,
Pero sin embargo, queridas.
Mi mano apretaba la tuya;
Las palabras no hacían falta;
El ambiente lo expresaba todo.
La calidez nos envolvía
Pues el verano recién iniciado
Llevaba en sus días,
Mil posibilidades,
Experiencias varias,
Para que juntos las viviéramos,
Para juntos disfrutarlas
Y en un futuro lejano,
Quizás, ante el calor de la hoguera,
Rememorarlas.
Al tacto de la leve brisa
Mientras las amapolas,
Al resplandor de la tarde,
Sus pétalos rojos mostraban
Como lágrimas de sangre
Que del sol,
Con ternura,
Se despidieran y sollozaran.
Las risas de los niños
Llenaban la hera.
Jugaban a esconderse
Entre las espigas.
Los grillos su canción cantaban.
Los gorriones picoteaban
Las semillas caídas.
En ese momento
Posible pareciera
La paz en la tierra.
Todo estaba tranquilo.
Las piezas encajaban.
Tú me hablabas al oído
De cosas sencillas,
Cosas sin importancia,
Pero sin embargo, queridas.
Mi mano apretaba la tuya;
Las palabras no hacían falta;
El ambiente lo expresaba todo.
La calidez nos envolvía
Pues el verano recién iniciado
Llevaba en sus días,
Mil posibilidades,
Experiencias varias,
Para que juntos las viviéramos,
Para juntos disfrutarlas
Y en un futuro lejano,
Quizás, ante el calor de la hoguera,
Rememorarlas.