Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Enjugas lágrimas....¿pero miras hacia atrás?
Con plumas en nuestras manos sonreíamos,
intentabas olvidar que en ciertas humillaciones
se gestaban desconsoladores gestos de venganza,
después llegó la broma, el tiempo de eludir lo
macabro y sin embargo un sudario te perseguía,
parecía extenderse a cada paso ofreciéndose
tentador a tus pies.
¡Pero yo te amaba tanto y te cuidaba tanto
¡qué hubiera dado todo para hacerte feliz!
Cierta tarde la dejaste ir y ella pasó de largo
irritada.
Después el tiempo circuló por un nuevo periplo.
¿Te acuerdas de aquel paseo de Tarde Firme?
Con los últimos rayos del sol entramos al
Aeroparque acariciando nuestra imprevista felicidad,
miramos despegar los aviones, entusiastas corrimos
tratando de igualarlos...
Pero algo ocurrió al descubrir aquel terrible pánico
en tu mirada. Debíamos escapar del enorme sitio,
debíamos hallar la salida y atravesar las puertas
canceladas. Con, mi besos intenté apaciguarte,
pretendí devolverte el hálito, ese hálito que te dejaba.
Corrimos descarriados y como locos nos rodeó el
el gentío hasta que te recuperaste, saliste de tu desmayo
hasta que despertaste sin saber adonde estabas.
Lentamente volvimos al refugio de tantos meses,
supe entonces que ya no lograríamos salir más...
Con plumas en nuestras manos sonreíamos,
intentabas olvidar que en ciertas humillaciones
se gestaban desconsoladores gestos de venganza,
después llegó la broma, el tiempo de eludir lo
macabro y sin embargo un sudario te perseguía,
parecía extenderse a cada paso ofreciéndose
tentador a tus pies.
¡Pero yo te amaba tanto y te cuidaba tanto
¡qué hubiera dado todo para hacerte feliz!
Cierta tarde la dejaste ir y ella pasó de largo
irritada.
Después el tiempo circuló por un nuevo periplo.
¿Te acuerdas de aquel paseo de Tarde Firme?
Con los últimos rayos del sol entramos al
Aeroparque acariciando nuestra imprevista felicidad,
miramos despegar los aviones, entusiastas corrimos
tratando de igualarlos...
Pero algo ocurrió al descubrir aquel terrible pánico
en tu mirada. Debíamos escapar del enorme sitio,
debíamos hallar la salida y atravesar las puertas
canceladas. Con, mi besos intenté apaciguarte,
pretendí devolverte el hálito, ese hálito que te dejaba.
Corrimos descarriados y como locos nos rodeó el
el gentío hasta que te recuperaste, saliste de tu desmayo
hasta que despertaste sin saber adonde estabas.
Lentamente volvimos al refugio de tantos meses,
supe entonces que ya no lograríamos salir más...
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