JULIO PICÓN PONCE
Poeta recién llegado
Pensaba que el amor duraría para siempre,
y tal vez halló un motivo, que provocó la locura.
Su piel morena y curtida se tornó en preciada tela
y plasmó, encorazonados, dos nombres y una aventura.
Penetró la fina aguja y él aguantaba sufriente
su dolor que fue grabando un dibujo que perdura.
Corazones enlazados y una flecha transfixiante
expresaban, primitivos, mensajes de la ternura.
Y aunque parezca mentira, su piel se fue marchitando,
buscando inútilmente, sin razón y sin motivo,
el porqué del tatuaje que hoy se ve descolorido.
Y comprobó, ya muy tarde, que el amor siempre se muda,
quedando como recuerdo, un corazón dolorido
y un extraño tatuaje, con nombres desconocidos.